Preparación de la entrevista

Preguntas de entrevista para Ingeniero Eléctrico en España: respuestas modelo, casos técnicos y negociación salarial

Una entrevista de ingeniero eléctrico en España rara vez se decide en la parte de motivación. Se decide en tres momentos concretos: cuando le preguntan qué puede firmar usted y con qué título, cuando le plantean un caso de cálculo o de protecciones y esperan un razonamiento y no una fórmula, y cuando comprueban si ha llevado alguna vez un expediente hasta el acta de puesta en servicio con la distribuidora y con la comunidad autónoma. Las respuestas que siguen están escritas en primera persona, para que pueda adaptarlas a su propia trayectoria cambiando cifras y contextos, y cada una va acompañada de por qué se pregunta y de un consejo para no caer en la respuesta genérica. Prepárelas en voz alta y con sus números delante: en este perfil, el entrevistador casi siempre repregunta sobre el detalle, y ahí es donde se separa a quien ha hecho el trabajo de quien lo ha leído.

Written & reviewed by the CVWon Editorial Team · Updated julio 2026

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Preguntas y respuestas

Preguntas de entrevista y respuestas modelo

Prepárese para estas preguntas frecuentes con respuestas modelo detalladas.

Por qué se hace esta pregunta

Es la pregunta que fija el marco de toda la entrevista y, en este perfil, tiene una función muy concreta: comprobar en treinta segundos qué título tiene usted, si está colegiado y en qué nivel de tensión se mueve con soltura. El entrevistador está decidiendo qué preguntas técnicas le hará después. Si su presentación es vaga, le harán las preguntas fáciles y le encasillarán en un puesto por debajo de su nivel real.

Respuesta modelo

Soy ingeniero eléctrico con ocho años de ejercicio, repartidos entre oficina técnica y campo. Tengo el Grado en Ingeniería Eléctrica verificado según la Orden CIN/351/2009, que me habilita como Ingeniero Técnico Industrial en la especialidad eléctrica, y el Máster en Ingeniería Industrial según la Orden CIN/311/2009; estoy colegiado en el COGITI de mi provincia, con la póliza de responsabilidad civil en vigor, de modo que puedo redactar, firmar y dirigir proyectos tanto de baja como de alta tensión. Los primeros tres años los pasé en mantenimiento eléctrico de una planta de proceso continuo con 14 MW de potencia contratada, donde llevé la disponibilidad eléctrica del 96,1 % al 99,3 % y monté el plan de preventivo sobre 380 equipos. Los cinco siguientes, en ingeniería: 47 proyectos redactados y tramitados hasta el acta de puesta en servicio, 12 centros de transformación de 20 kV energizados, una subestación cliente de 45/20 kV y unos 34 MWp de autoconsumo con toda la parte de permisos de acceso y conexión. Lo que mejor sé hacer es la parte que suele atascar los proyectos: el cálculo de cortocircuito y la coordinación de protecciones por un lado, y la tramitación con la distribuidora y con la dirección general de industria por otro. Y me gusta estar en la puesta en marcha, porque es donde se ve si lo que uno calculó se comporta como esperaba.

Estructúrela en tres bloques de unos cuarenta segundos: titulación y habilitación, recorrido con dos o tres cifras, y qué sabe hacer mejor que la media. Diga el título completo y la colegiación desde el principio, sin esperar a que se lo pregunten, y termine señalando la especialidad que quiere que exploren, porque casi siempre la siguiente pregunta sale de ahí. No recite el currículum en orden cronológico: eso ya lo han leído.

Por qué se hace esta pregunta

Porque es una cuestión jurídica con consecuencias económicas directas para la empresa. Si le contratan para redactar proyectos y su título no le habilita para el tipo de trabajo que les entra, tienen un problema de negocio, no un matiz curricular. También sirve como filtro de precisión: quien responde «puedo firmar de todo» revela que no ha leído nunca la Ley 12/1986 ni ha discutido un alcance con un colegio profesional.

Respuesta modelo

Con el Grado en Ingeniería Eléctrica habilitante puedo proyectar y dirigir instalaciones de naturaleza eléctrica con plenitud de atribuciones dentro de mi especialidad, sin limitación de cuantía: instalaciones de baja tensión que requieren proyecto según la ITC-BT-04, centros de transformación, líneas de alta tensión y subestaciones dentro del ámbito eléctrico. Lo que no puedo firmar con ese título son proyectos de otra rama, por ejemplo la parte mecánica o térmica de una industria; para un proyecto industrial completo y multidisciplinar hace falta la habilitación de Ingeniero Industrial, que sí tengo por el Máster en Ingeniería Industrial. En la práctica, en mi trabajo diario eso significa que puedo asumir el expediente eléctrico entero de un cliente: proyecto, visado o certificado de actuación profesional cuando lo pide la administración o el pliego, dirección de obra, coordinación con el instalador autorizado para el Certificado de Instalación Eléctrica, tramitación ante la dirección general de industria de la comunidad y acompañamiento de la inspección del Organismo de Control Autorizado. En estos años he tramitado expedientes en cinco comunidades autónomas, y sé que cada una tiene su procedimiento telemático y sus manías, lo cual también forma parte del trabajo.

Responda con la distinción exacta entre el Grado habilitante y el Máster en Ingeniería Industrial, y añada el límite de lo que no puede firmar. Reconocer el límite es lo que da credibilidad al resto. Si solo tiene el grado, dígalo con seguridad: sus atribuciones dentro de la especialidad eléctrica son plenas y no hay que pedir disculpas por ello; lo que hunde la respuesta es la ambigüedad.

Por qué se hace esta pregunta

Es la pregunta que más información da al entrevistador, porque obliga a demostrar alcance real, profundidad técnica y capacidad de contar un proyecto en orden. Además es la puerta de entrada a las repreguntas: casi todo lo técnico que le pregunten después saldrá de este relato, así que funciona como una elección de terreno.

Respuesta modelo

La subestación cliente de 45/20 kV y 20 MVA para una ampliación industrial. El cliente necesitaba pasar de 2 a 14 MW de potencia y la distribuidora no daba capacidad en el nudo de 20 kV existente, así que la única alternativa viable era conectarse en 45 kV con subestación propia. Llevé el proyecto desde el estudio de alternativas hasta la energización, unos veinte meses. Redacté el proyecto eléctrico completo, incluida la línea de conexión, coordiné la ingeniería civil, el estudio de puesta a tierra con medida de resistividad por el método de Wenner y verificación de tensiones de paso y contacto conforme a la ITC-RAT 13, y el estudio de coordinación de protecciones en ETAP con las funciones 50/51, 50N/51N, 67N y 87T. La parte más difícil no fue técnica sino administrativa: el condicionado técnico de la distribuidora llegó con dos exigencias que no estaban previstas, una de ellas sobre el esquema de telemando, y hubo que rehacer parte del sistema de control e integrarlo por IEC 61850 con envío al centro de control por IEC 60870-5-104. Aprendí a presentar el proyecto de la línea de conexión en paralelo y no después, lo que en los proyectos siguientes redujo el plazo medio de expediente de once a siete meses. Se energizó sin ningún disparo intempestivo, con 212 protocolos de prueba cerrados, y la planta lleva desde entonces por encima del 99 % de disponibilidad.

Elija un proyecto que domine hasta el último detalle, no el más grande en el que haya participado, y cuéntelo en cuatro tiempos: situación de partida, decisión técnica que tomó usted, obstáculo real y resultado con número. Sea escrupuloso al describir su papel: si dirigió, dígalo; si calculó una parte, dígalo también. La exageración se detecta con una sola repregunta lateral y arruina la entrevista entera.

Por qué se hace esta pregunta

Porque el cuello de botella real de los proyectos eléctricos en España no suele ser el cálculo, sino la tramitación, y una empresa sabe perfectamente cuánto le cuesta un expediente que se atasca cuatro meses. Quien ha tramitado de verdad responde con procedimiento y con nombres propios de los pasos; quien no lo ha hecho responde con generalidades sobre comunicación y trabajo en equipo.

Respuesta modelo

Como una parte del proyecto con su propio calendario, no como un trámite del final. Lo primero que hago al arrancar es solicitar el punto de conexión y leer con detalle el condicionado técnico y la normativa particular de la distribuidora que corresponda, porque i-DE, e-distribución, UFD o Viesgo tienen criterios y proyectos tipo distintos, y diseñar sin conocerlos garantiza rehacer trabajo. Después mantengo abiertos dos hilos en paralelo: el técnico con el departamento de la distribuidora, donde conviene tener un interlocutor identificado y dejar todo por escrito, y el administrativo con la dirección general de industria de la comunidad, donde cada plataforma telemática tiene sus requisitos de formato y de firma. En los últimos proyectos he adoptado tres costumbres que ahorran meses: presentar el proyecto de la línea de conexión a la vez que el de la instalación, revisar internamente el expediente con una lista de comprobación antes de subirlo para no acumular requerimientos de subsanación, y mantener una hoja de estado con la fecha de cada hito para que el cliente sepa siempre en qué punto está. Con eso hemos pasado de once a siete meses de plazo medio y no hemos tenido ningún expediente con requerimiento sin resolver.

Nombre las distribuidoras y los hitos administrativos concretos —punto de conexión, condicionado técnico, autorización administrativa previa y de construcción, acta de puesta en servicio, convenio de cesión— y termine con una mejora medible que haya introducido usted. Si solo ha tramitado en una comunidad autónoma, dígalo y explique cómo se pondría al día en otra: la honestidad aquí se valora, porque los procedimientos son públicos y aprendibles.

Por qué se hace esta pregunta

Porque en ingeniería eléctrica la normativa es el producto: un cálculo impecable sobre una instrucción derogada no vale nada. La pregunta mide si usted tiene un sistema o si depende de que un compañero le avise. También revela cuánta responsabilidad real ha tenido: quien firma proyectos vigila la normativa por instinto de conservación.

Respuesta modelo

Con tres fuentes y una rutina. La primera es el propio Boletín Oficial del Estado y los boletines autonómicos, que consulto cuando hay un cambio que me afecta; suena obvio, pero es la única fuente que no interpreta. La segunda es el colegio profesional: la formación continua del COGITI y las circulares colegiales suelen anticipar los cambios de criterio administrativo, que muchas veces importan tanto como la norma. Y la tercera son las guías técnicas de aplicación del REBT que publica el ministerio y las normas particulares de las distribuidoras, que se actualizan más de lo que la gente cree. La rutina consiste en revisar una vez al mes si hay novedades en lo que toco —baja tensión, alta tensión, autoconsumo y conexión a red— y en apuntar en una nota interna del equipo cómo afecta a los proyectos vivos. En los últimos años, lo que más ha cambiado mi trabajo diario ha sido el marco de autoconsumo del Real Decreto 244/2019, el procedimiento de acceso y conexión del Real Decreto 1183/2020 y los requisitos técnicos de conexión de la Orden TED/749/2020, con la certificación de cumplimiento asociada. También sigo de cerca la evolución de la infraestructura de recarga y la ITC-BT-52, porque es donde más volumen de consultas nos entra.

Dé fuentes concretas y una rutina con periodicidad, y cierre con dos o tres cambios normativos recientes que hayan afectado a su trabajo, explicando en una frase el impacto práctico. Evite responder «leo blogs del sector» sin más: es la respuesta que da todo el mundo y no distingue nada.

Por qué se hace esta pregunta

Para detectar dos cosas: si su salida es una huida de un problema que se repetirá aquí, y si sabe usted qué hace exactamente esta empresa. La segunda parte es la que más candidatos suspenden, porque responden con motivaciones genéricas que valdrían para cualquier oferta del sector.

Respuesta modelo

No me voy por un conflicto, me voy porque he llegado al techo técnico del puesto. En mi empresa actual el volumen es estable y los proyectos se parecen mucho entre sí: baja tensión industrial, algún centro de transformación y poco más. He podido crecer en tramitación y en dirección de obra, pero la parte que más me interesa —alta tensión, coordinación de protecciones y conexión a red de generación— aparece dos o tres veces al año y no da para especializarse. Lo que busco aquí es exactamente eso: una cartera donde la media y la alta tensión sean lo habitual y no la excepción, y un equipo con más gente de la que aprender. Me interesa también que ustedes lleven el ciclo completo, desde el permiso de acceso hasta la puesta en servicio, porque es donde creo que aporto más: he cerrado ese circuito muchas veces y sé dónde se pierde el tiempo. Y valoro que haya un plan de formación, porque quiero profundizar en sistemas de control de subestaciones y en IEC 61850, que es donde veo que va a estar la demanda en los próximos años.

Formule el motivo en positivo y ligado a la técnica, nunca al conflicto personal ni al jefe. Y demuestre que ha estudiado a la empresa: mencione el tipo de proyectos que hacen, el nivel de tensión en el que trabajan o un mercado concreto en el que están. Una frase específica sobre su cartera vale más que cinco sobre su propia motivación.

Por qué se hace esta pregunta

Porque en el sector eléctrico es un requisito eliminatorio en muchas ofertas y prefieren descartar en la primera entrevista antes que a los tres meses. También quieren ver si usted conoce la realidad del puesto: quien ha hecho puestas en marcha responde con detalles de calendario, quien no las ha hecho responde con un sí entusiasta y vacío.

Respuesta modelo

Sí, y con experiencia de lo que implica. En los últimos tres años he hecho dieciocho desplazamientos de puesta en marcha, algunos de hasta cinco semanas, y he estado en un régimen de guardias de una semana de cada cuatro cuando llevaba mantenimiento eléctrico, con avisos nocturnos reales por disparo de protección. Sé que en este trabajo la instalación no se energiza en horario de oficina y que las paradas de planta se aprovechan en fines de semana o en agosto. Lo que pido, y me parece razonable pedirlo, es previsión: si el calendario de desplazamientos se conoce con dos semanas de antelación, la disponibilidad no es un problema. También me interesa saber cómo tienen ustedes organizadas las guardias, si hay rotación y cómo se compensan, no tanto por el importe como por saber que es un sistema ordenado y no una improvisación. Con esas condiciones, la disponibilidad es completa, incluida la de viajar al extranjero si el proyecto lo requiere.

Responda con datos de su propia experiencia y luego negocie las condiciones, en ese orden. Si su disponibilidad es limitada por circunstancias personales, dígalo pronto y propóngase una alternativa concreta —por ejemplo, desplazamientos sí, guardias nocturnas no—; ocultarlo para descubrirlo en la firma del contrato es la peor de las opciones.

Por qué se hace esta pregunta

Para medir su autoconocimiento y su honestidad técnica, que en un ingeniero que firma proyectos vale tanto como el conocimiento. Un candidato que dice dominarlo todo obliga al entrevistador a comprobarlo, y esa comprobación casi nunca sale bien. Además, la respuesta revela el límite superior real de su experiencia, que es información que el entrevistador necesita para situarle en la banda salarial.

Respuesta modelo

Tengo dos huecos claros y los conozco bien. El primero es la protección de distancia y la protección diferencial de línea en redes de transporte: he trabajado hasta 132 kV en subestaciones de cliente y en distribución, con funciones de sobreintensidad, direccionales y diferencial de transformador, pero no he ajustado una función 21 ni he participado en un esquema de teleprotección; sé cómo funcionan y podría estudiarlo, pero no diría que lo domino. El segundo es la parte de simulación dinámica y estabilidad: manejo DIgSILENT PowerFactory para flujos de carga, cortocircuito y coordinación, pero los estudios de estabilidad transitoria y de cumplimiento dinámico de los requisitos de conexión los he encargado y revisado, no ejecutado. Lo que sí sé hacer es leer un informe de ese tipo, entender las hipótesis y detectar si algo no cuadra con la instalación real, que es lo que me ha permitido discutirlo con quien lo firmaba. Si en este puesto esa parte fuera necesaria, me pondría con ello desde el principio y buscaría formación específica, porque tengo la base de sistemas eléctricos de potencia para hacerlo.

Elija un límite real y verificable, sitúelo justo al lado de lo que sí domina y explique cómo lo compensa hoy y cómo lo cerraría. Nunca use el truco de la falsa debilidad —«soy demasiado perfeccionista»—, que en un entorno técnico se lee como falta de criterio. Y no elija un límite que sea el núcleo del puesto al que opta.

Técnica

¿Qué preguntas técnicas se hacen en una entrevista de Ingeniero Eléctrico?

Estas preguntas técnicas propias del puesto pueden surgir durante su entrevista.

Parto del dato que facilita la distribuidora en el punto de entrega, que normalmente es la potencia de cortocircuito en MVA o directamente la intensidad de cortocircuito en el lado de media tensión. Con ese valor calculo la impedancia equivalente de la red aguas arriba y voy bajando: el transformador con su potencia, su tensión de cortocircuito porcentual y sus pérdidas en el cobre, después las líneas y los cables con su resistencia y su reactancia por unidad de longitud, y así obtengo la impedancia total en cada punto de la instalación. El método es el de la UNE-EN 60909, con el factor de tensión c correspondiente y el cálculo tanto de la corriente inicial simétrica como del valor de cresta, que es el que importa para los esfuerzos electrodinámicos en embarrados. Un ejemplo real de mi trabajo: con 350 MVA de potencia de cortocircuito en el punto de entrega de 20 kV y un transformador de 1.000 kVA con Ucc del 6 %, la Icc trifásica en barras del cuadro general salía 21,4 kA. Con ese valor hago tres cosas: elegir el poder de corte de los interruptores, y aquí prefiero especificar Ics igual al 100 % de Icu para que el aparato pueda seguir en servicio tras un defecto; comprobar que los embarrados y los cables soportan la solicitación térmica con el criterio de la integral de Joule; y alimentar el estudio de selectividad. También calculo el cortocircuito mínimo, normalmente el bifásico o el fase-neutro en el punto más alejado, porque es el que determina si la protección llega a disparar en el tiempo exigido, y ese suele ser el cálculo que más gente olvida.

Lo fija la ITC-BT-04 del REBT, aprobado por el Real Decreto 842/2002. Exigen proyecto firmado por técnico titulado competente, entre otros supuestos, las instalaciones industriales por encima de 20 kW, los locales de pública concurrencia con independencia de la potencia, los locales con riesgo de incendio o explosión, los locales húmedos, polvorientos o con riesgo de corrosión por encima de 25 kW, las piscinas y fuentes, el alumbrado exterior por encima de 5 kW, las redes de distribución en baja tensión, los quirófanos y salas de intervención, y las instalaciones generadoras a partir de la potencia que la propia instrucción establece. Todo lo que no entra en esos supuestos se documenta con Memoria Técnica de Diseño. La diferencia práctica no es solo de papel: el proyecto lleva memoria, cálculos justificativos, planos, pliego de condiciones y presupuesto, y obliga a certificado de dirección de obra al final. Y en los dos casos la instalación no está legalizada hasta que el instalador autorizado emite el Certificado de Instalación Eléctrica, se registra el expediente ante el órgano competente de la comunidad autónoma y, cuando la ITC-BT-05 lo exige, se supera la inspección inicial de un Organismo de Control Autorizado; después vienen las periódicas cada cinco años en los supuestos previstos. Un detalle que en mi experiencia genera muchos problemas: la potencia que se toma como referencia y el uso declarado del local determinan el camino, así que conviene cerrarlos con el cliente por escrito antes de empezar a dibujar.

Las letras describen la conexión del neutro de la alimentación y la de las masas de la instalación. En TT el neutro del transformador está puesto a tierra y las masas van a una tierra independiente; la corriente de defecto se cierra por el terreno, es de valor moderado y por eso la protección contra contactos indirectos se confía al diferencial, con la condición de que el producto de la resistencia de tierra por la sensibilidad no supere la tensión de contacto admisible, 50 V en general y 24 V en locales húmedos o conductores. Es el esquema del suministro público en España, así que es el que me encuentro por defecto en la mayoría de instalaciones alimentadas desde red. En TN-S el neutro y el conductor de protección están separados en toda la instalación y ambos parten de la misma puesta a tierra del transformador; la corriente de defecto es prácticamente un cortocircuito fase-tierra, de valor alto, y eso permite que dispare la protección de sobreintensidad si se cumple la condición de que la impedancia del bucle de defecto sea suficientemente baja. Lo utilizo en industrias con transformador propio, donde interesa una protección rápida y donde puedo controlar la instalación completa; hay que ser muy estricto con la separación de N y PE y evitar el TN-C, que además está prohibido aguas abajo de un TN-S. El esquema IT tiene el neutro aislado o conectado a tierra a través de una impedancia elevada, de manera que el primer defecto a tierra apenas genera corriente y no obliga a cortar el suministro, aunque debe señalarse con un controlador permanente de aislamiento y localizarse antes de que aparezca el segundo. Es el esquema de los quirófanos y salas de intervención, y también el de procesos donde una parada intempestiva es más peligrosa o más cara que el propio defecto. La contrapartida del IT es que exige disciplina de mantenimiento: si nadie atiende la alarma del primer defecto, la seguridad que aporta desaparece.

Hay cuatro mecanismos y normalmente combino varios. La selectividad amperimétrica se basa en separar los umbrales de disparo instantáneo y funciona bien cuando entre los dos puntos hay impedancia suficiente para que la corriente de defecto aguas abajo sea claramente menor. La cronométrica introduce un retardo intencionado en el aparato de cabecera, lo que obliga a comprobar que el retardo es compatible con la solicitación térmica de cables y embarrados: la selectividad no puede pagarse con un cable que no aguanta. La selectividad energética o por limitación aprovecha que el aparato aguas abajo limita la energía que deja pasar por debajo de la necesaria para que dispare el de cabecera; esta es la que obligatoriamente hay que justificar con las tablas del fabricante, porque depende del comportamiento del par concreto de aparatos y no se deduce de las curvas. Y la selectividad lógica, con interbloqueo por señal entre los relés electrónicos, permite tener retardo cero en cabecera cuando el defecto no está aguas abajo, que es lo que uso en instalaciones donde el tiempo de despeje importa. En el proyecto lo justifico con las curvas reales superpuestas, indicando el ajuste de cada parámetro y el margen en tiempo y en corriente, con las tablas de selectividad del fabricante para el rango de limitación, y con la comprobación de que el cable soporta la integral de Joule durante el retardo de cabecera. Y no doy la selectividad por buena solo en el caso trifásico máximo: la compruebo también para el defecto mínimo y para el defecto a tierra, porque es ahí donde se pierde con más frecuencia.

Se separan porque tienen funciones distintas y porque unirlas puede trasladar al usuario de baja tensión la elevación de potencial que provoca un defecto en el lado de alta. La tierra de protección conecta las masas metálicas del centro —envolventes, celdas, pantallas, herrajes— y es la que se eleva de potencial cuando hay un defecto a tierra en media tensión. La tierra de servicio es la del neutro del secundario del transformador, y si estuviera unida a la anterior, esa elevación aparecería directamente en el neutro de la red de baja tensión y llegaría a las viviendas o a los receptores. Por eso la ITC-RAT 13 exige separarlas o, en su defecto, justificar que la unión es admisible; la separación se materializa con una distancia mínima entre electrodos que se calcula para que la tensión transferida quede por debajo del valor admisible. Para la verificación, primero mido la resistividad del terreno, normalmente por el método de Wenner con cuatro picas y a varias distancias para caracterizar las capas, y con ese dato dimensiono el electrodo, habitualmente eligiendo una configuración de las tablas del método UNESA. Después calculo la intensidad de defecto a tierra, que depende del régimen de neutro de la red de la distribuidora, y con ella la tensión de defecto y las tensiones de paso y de contacto aplicadas, que comparo con las admisibles según el tiempo de despeje de la protección. Al final se comprueba en obra: medida de la resistencia de puesta a tierra y, cuando procede, medida directa de tensiones de paso y contacto con inyección. En mi último centro salieron 1,8 kV medidos frente a 4,3 kV admisibles, con un margen que consideré suficiente.

El transformador se protege con varias capas. La primera es la protección diferencial, la función 87T, que compara las corrientes de los dos devanados corregidas en módulo y en fase según el grupo de conexión y la relación de transformación; es una protección de zona, muy rápida y muy selectiva, y se ajusta con una pendiente de frenado que absorbe los errores de los transformadores de intensidad y la variación del regulador de tensión. La segunda es la sobreintensidad temporizada e instantánea, 50 y 51, que actúa como respaldo y que hay que coordinar con las protecciones aguas abajo y con la curva de daño térmico del transformador, comprobando también el punto ANSI. Se añade la protección de defecto a tierra, 50N/51N o restringida 64REF según el caso, y las protecciones propias del aparato: Buchholz, imagen térmica, nivel de aceite y temperatura. El bloqueo por segundo armónico es necesario porque, al energizar un transformador en vacío, la corriente de magnetización transitoria puede alcanzar varias veces la nominal y solo circula por un devanado, de manera que la diferencial la interpreta como un defecto interno y dispararía cada vez que se conecta. Esa corriente de inrush tiene un contenido característico de segundo armónico que la distingue de una falta real, así que el relé la detecta y bloquea el disparo mientras se mantenga por encima del umbral, típicamente en torno al 15 %. Hay que vigilar también el quinto armónico, asociado a la sobreexcitación, que se trata con su propio bloqueo. Todo esto lo verifico con maleta de inyección antes de energizar: simulo la falta interna, la externa y el inrush, y compruebo el comportamiento real y no solo el ajuste sobre el papel.

Primero mido antes de comprar nada. Instalo un analizador de redes durante al menos una semana representativa y registro la potencia activa y reactiva, el factor de potencia por periodo y el contenido armónico, porque el dimensionado depende del perfil real y no del pico. Con esos datos calculo la potencia reactiva necesaria para llevar el factor de potencia por encima del umbral a partir del cual desaparece la facturación por reactiva, y decido si conviene compensación global en el cuadro general, por grupos o individual junto a los grandes receptores; en instalaciones con muchos motores arrancando, la compensación individual evita sobrecompensar en vacío. La precaución esencial son los armónicos: una batería de condensadores forma con la impedancia de la red un circuito resonante, y si la frecuencia de resonancia cae cerca de un armónico presente —típicamente el quinto o el séptimo, que generan los variadores y los rectificadores— la corriente armónica se amplifica y la batería se destruye o se disparan las protecciones. Por eso, cuando hay distorsión apreciable, especifico baterías con filtros de rechazo, normalmente al 7 %, que sitúan la resonancia por debajo del quinto armónico, y si la distorsión es alta valoro filtros activos. En un caso concreto pasé de 2.100 € al mes de facturación por reactiva a cero con 300 kvar y filtros de rechazo, y en otra planta con dieciocho variadores el THD de intensidad bajó del 11,8 % al 4,3 % tras instalar filtros activos, con el efecto añadido de que desaparecieron los disparos por sobretemperatura del transformador de 1.000 kVA.

La elección de modalidad la marcan el perfil de consumo y el objetivo del cliente, dentro del marco del Real Decreto 244/2019. Si el consumo diurno absorbe prácticamente toda la generación y el cliente no quiere complicaciones, la modalidad sin excedentes con un sistema antivertido bien dimensionado es la más sencilla, pero desaprovecha capacidad. Si hay excedentes y el titular cumple los requisitos —fuente renovable y potencia de generación no superior a 100 kW en la modalidad correspondiente—, la compensación simplificada de excedentes suele ser la opción más eficiente, con la salvedad de que la compensación se aplica sobre el término de energía y nunca puede superar su importe en el periodo de facturación. Para instalaciones mayores, la modalidad con excedentes no acogida a compensación permite vender la energía en el mercado, con las obligaciones que eso implica. También valoro el autoconsumo colectivo cuando hay varios consumidores próximos, por ejemplo en un polígono, repartiendo la generación mediante coeficientes que pueden ser fijos o dinámicos, y ahí lo importante es cumplir las condiciones de proximidad y de conexión y firmar el acuerdo de reparto entre los participantes. En cuanto a tramitación: proyecto o memoria según la ITC-BT-04 y la ITC-BT-40, permiso de acceso y conexión conforme al Real Decreto 1183/2020 salvo en los supuestos exentos, autorizaciones administrativas del Real Decreto 1955/2000 cuando aplican, protección de interconexión con función antiisla, cumplimiento de los requisitos técnicos de conexión de la Orden TED/749/2020 con el certificado correspondiente según el tipo de módulo de generación, Certificado de Instalación Eléctrica con instalador autorizado, registro autonómico de autoconsumo y contrato o modificación con la comercializadora. El error que más veces he tenido que corregir en proyectos ajenos es dar por hecha una exención de permiso de acceso que no aplicaba.

Situacional

¿Para qué preguntas situacionales debe prepararse en una entrevista de Ingeniero Eléctrico?

Situaciones y preguntas de comportamiento a las que puede enfrentarse.

No autorizo la energización, y lo comunico en ese momento y por escrito. El poder de corte no es un criterio de diseño negociable: si la corriente de cortocircuito prevista supera la capacidad del aparato, ante un defecto el interruptor puede no despejarlo y destruirse, con riesgo directo para las personas que estén delante del cuadro. Dicho eso, decir que no sin dar salida es media respuesta, así que lo que hago en paralelo es buscar alternativas técnicas reales. Primero verifico el cálculo con los datos definitivos, porque a veces la potencia de cortocircuito real en el punto de entrega es menor que la de proyecto y el aparato instalado sí cumpliría; si es así, lo documento con el dato de la distribuidora y lo dejo firmado. Si no, estudio si existe una solución de coordinación de protecciones admitida por el fabricante, es decir, un aparato aguas arriba que limite la energía que llega al que está instalado, siempre justificada con la tabla del fabricante y no con una estimación. Y si tampoco cabe, gestiono el cambio del aparato como urgencia: llamo al distribuidor, veo la disponibilidad y planteo al cliente energizar solo la parte de la instalación que no depende de ese cuadro, si es que hay forma de seccionar. Lo que no hago en ningún caso es firmar el certificado de dirección de obra con esa desviación, ni aceptar un compromiso verbal de sustituirlo después de la puesta en marcha, porque después nunca se sustituye.

Lo primero es leer el acta con calma y entender exactamente qué se ha clasificado como grave y en virtud de qué apartado, porque el plan de acción depende de si es un problema de ejecución, de documentación o de diseño. Después llamo al cliente el mismo día, con el diagnóstico y con tres datos: qué hay que hacer, cuánto tiempo lleva y qué implica para la fecha. Mi experiencia es que ocultar el problema veinticuatro horas para «ver si se arregla» siempre sale peor, porque el cliente pierde la posibilidad de reorganizar su propio calendario. Si el defecto es de ejecución —una sección insuficiente, una puesta a tierra mal rematada, un conductor de protección mal identificado— se corrige y se solicita la comprobación, que a veces puede ser parcial y sobre el punto concreto. Si es documental, se subsana el proyecto o la certificación en el mismo día. Si es de diseño, hay que rehacer el cálculo y asumir que la fecha se mueve; en ese caso planteo al cliente si es viable poner en servicio por fases, dejando fuera la parte afectada, siempre que la separación sea real y esté justificada. Y en paralelo hago dos cosas de fondo: analizo por qué llegó a la inspección un defecto de ese tipo y actualizo la lista de comprobación interna que pasamos antes de convocar al organismo. En los últimos años, esa lista es la razón de que no hayamos tenido ningún defecto grave, y la respuesta más útil que puedo dar a un cliente es demostrarle que el fallo no se repetirá.

Digo que no y explico por qué, en ese orden y sin dramatizar. El Real Decreto 614/2001 es claro: los trabajos en instalaciones eléctricas se realizan sin tensión salvo en los supuestos tasados, y para dejar sin tensión hay que aplicar las cinco reglas de oro, con la asignación de responsabilidades que la propia norma establece entre trabajador autorizado, cualificado y jefe de trabajos. Que algo se haya hecho muchas veces sin consecuencias no es un argumento técnico, es exactamente el mecanismo por el que ocurren los accidentes eléctricos graves, que en este sector no suelen dar segundas oportunidades. Ahora bien, la respuesta no puede quedarse ahí, porque el operario tiene un problema real que también es mío: el coste de la parada. Así que la conversación sigue por otro lado: cuánto dura realmente el descargo bien preparado, si se puede encajar en una ventana ya prevista, si existe un procedimiento de trabajo en proximidad que resuelva el caso con las protecciones adecuadas, o si hay una configuración alternativa que permita seccionar solo la parte necesaria. En mi experiencia, la mayoría de estas peticiones nacen de que el descargo se prepara mal y tarda tres horas cuando podría tardar cuarenta minutos. Y si detecto que la práctica está normalizada en el equipo, lo trato como lo que es: un problema de organización que hay que llevar al responsable de la instalación y al servicio de prevención, con procedimientos escritos y formación, no con una bronca puntual.

Lo trato como una incidencia de proyecto con tres frentes simultáneos: técnico, contractual y de relación. En lo técnico, releo el nuevo condicionado línea a línea y determino qué es exigencia normativa, qué es criterio de la normativa particular de la compañía y qué puede ser un error de aplicación, porque no todo lo que llega en un condicionado es inamovible; he tenido casos en los que una exigencia se retiró tras presentar el cálculo que demostraba que el supuesto no aplicaba. Con eso preparo dos escenarios: qué hay que rediseñar si se mantiene y qué alegación técnica presentamos si creemos que no procede, siempre por escrito y con el cálculo detrás. En lo contractual, cuantifico de inmediato el impacto en equipos comprados, en plazo y en coste, y se lo traslado al cliente el mismo día con las alternativas, incluida la de reubicar o reconfigurar equipos ya adquiridos, que muchas veces es posible: un transformador o unas celdas pueden reutilizarse cambiando el esquema. En lo relacional, pido una reunión técnica con la distribuidora en lugar de responder solo por la plataforma, porque una conversación con el ingeniero que ha emitido el condicionado aclara en veinte minutos lo que por escrito lleva tres semanas. Y de todo esto saco siempre una lección para el siguiente proyecto: por eso ahora recomiendo a los clientes no cerrar compras de equipos de conexión hasta tener el condicionado técnico firme, aunque eso alargue el calendario en apariencia.

Con método, porque el error más caro en estos casos es cambiar componentes por intuición. Empiezo por los datos: descargo los registros del relé, que en un aparato numérico incluyen la corriente, la duración y la función que ha operado en cada disparo, y los cruzo con el registro de producción para ver qué estaba funcionando en cada momento. Ese cruce suele resolver la mitad de los casos: si los disparos coinciden con el arranque de un motor grande, con la conmutación de una batería de condensadores o con el ciclo de una máquina concreta, ya tengo el hilo. Si no aparece patrón, instalo un analizador de redes clase A registrando de forma continua durante al menos dos semanas, con captura de transitorios, y en paralelo reviso lo básico: aprietes en el cuadro, termografía en carga, medida de aislamiento por circuitos, estado del diferencial y corrientes de fuga con pinza, porque una acumulación de fugas capacitivas de variadores es una causa clásica de disparos aparentemente aleatorios. Después evalúo si el problema es de ajuste: un umbral demasiado cerca de la corriente de arranque, una temporización insuficiente para el inrush de un transformador aguas abajo o una falta de selectividad que hace que dispare la cabecera en lugar de la salida afectada. Y comunico el avance al cliente con periodicidad, aunque no tenga solución, porque en una planta parada la ansiedad genera decisiones peores que el propio fallo. Cuando encuentro la causa, cierro con dos cosas: la corrección y una medida que permita detectarlo antes la próxima vez, normalmente el registro permanente de eventos del relé y una revisión del plan de mantenimiento.

Preparación

Consejos de preparación

1

Lleve preparada, en una frase exacta, la respuesta sobre su titulación y sus atribuciones: nombre literal del título, orden ministerial si es habilitante, colegio y número de colegiado. Es la primera comprobación que hará el entrevistador y responderla con seguridad cambia el tono del resto de la conversación.

2

Repase los tres cálculos que siempre aparecen: cortocircuito según UNE-EN 60909 con el dato de la distribuidora, dimensionado de sección por criterio térmico y de caída de tensión con los límites del REBT, y coordinación de protecciones con los cuatro tipos de selectividad. No hace falta memorizar tablas, pero sí saber explicar el razonamiento y las hipótesis en voz alta.

3

Prepare tres proyectos suyos en formato de relato breve: situación de partida, decisión técnica propia, obstáculo real y resultado con cifra. Elija uno de baja tensión con tramitación completa, uno de media o alta tensión y uno de explotación o incidencia resuelta, para poder cubrir cualquier orientación de la entrevista.

4

Estudie a la empresa antes de ir: qué nivel de tensión toca, en qué sectores trabaja, si es ingeniería, instaladora, promotora, industria o contrata de una distribuidora, y con qué distribuidora se relaciona. Mencionarlo con precisión en la entrevista es la señal más barata y más eficaz de interés real.

5

Actualice de verdad las normas que va a citar. Comprobar antes de la entrevista el estado del REBT y sus guías técnicas, del reglamento de alta tensión del RD 337/2014, del RD 244/2019 de autoconsumo y del RD 1183/2020 de acceso y conexión evita el error más caro: citar con seguridad algo que ha cambiado.

6

Lleve un portafolio depurado en papel o en tableta: dos o tres esquemas unifilares propios, una página de estudio de coordinación y una hoja de cálculo justificativo, siempre sin datos de cliente, sin precios y sin nada amparado por confidencialidad. Enseñar cómo trabaja usted vale más que describirlo, pero enseñar material confidencial le descarta.

7

Prepare las cifras de su currículum para poder defenderlas con contexto: de dónde salió cada número, cuál era la línea base y qué parte hizo usted. Si hay una cifra que no puede explicar en treinta segundos, quítela del CV antes de la entrevista.

8

Ensaye la respuesta sobre seguridad eléctrica. En cualquier puesto con instalación en servicio le preguntarán por el RD 614/2001, por las cinco reglas de oro o por un caso de presión para saltarse un descargo, y la respuesta debe ser firme y a la vez constructiva, con alternativas y no solo con una negativa.

9

Lleve preparadas cuatro preguntas propias que solo pueda hacer alguien del oficio: quién firma los proyectos en el equipo y con qué carga, cómo se reparte el trabajo entre oficina y obra, con qué distribuidoras trabajan habitualmente, qué herramientas de cálculo usan y cómo está organizado el sistema de guardias. Las preguntas revelan nivel tanto como las respuestas.

10

Si el puesto tiene componente internacional, prepare dos minutos de presentación técnica en inglés y el vocabulario básico de su especialidad —switchgear, busbar, earthing, protection relay, short-circuit current, tripping curve—, porque es habitual que la última parte de la entrevista cambie de idioma sin avisar.

Cómo responder: «¿Cuáles son sus expectativas salariales?»

Antes de darle una cifra, me gustaría confirmar dos cosas que la condicionan: si el puesto incluye firma de proyectos y responsabilidad como técnico competente, y cómo están organizados los desplazamientos y las guardias. Dicho esto, no le voy a esquivar la pregunta. Con mi perfil —Grado en Ingeniería Eléctrica habilitante, Máster en Ingeniería Industrial, colegiado, ocho años de experiencia, 47 proyectos tramitados hasta puesta en servicio, 12 centros de transformación y una subestación de 45/20 kV energizados y experiencia en coordinación de protecciones y en conexión a red— mi expectativa se sitúa entre 46.000 y 52.000 € brutos anuales en fijo, que es la banda que veo en el mercado para responsabilidad de proyecto con alta tensión. Es una horquilla y es negociable en función del paquete completo: me interesan especialmente el variable y cómo se define, el sistema de dietas y kilometraje, la compensación de guardias, el plan de formación —tengo interés concreto en profundizar en sistemas de control de subestaciones y en IEC 61850— y la flexibilidad horaria en los periodos sin puesta en marcha. Si el puesto tiene más alcance del que hemos hablado, por ejemplo responsabilidad sobre un equipo o sobre la cartera de una zona, revisaría esa cifra al alza, y si tiene menos, también estoy dispuesto a hablarlo con honestidad. Lo que sí le pido es que cerremos la banda antes de avanzar a la última fase, porque prefiero no invertir el tiempo de ninguno de los dos si estamos en escenarios muy distintos. Como referencia de mercado, para 2025 y 2026 las bandas que manejo en España son de 25.000 a 31.000 € para un recién titulado, de 33.000 a 44.000 € con tres a cinco años, de 45.000 a 58.000 € para un sénior o jefe de proyecto, de 52.000 a 70.000 € para un jefe de mantenimiento eléctrico o responsable de ingeniería, y por encima de 75.000 € para un director técnico o un project manager de renovables con cartera de varios cientos de MW; en generación, transporte, distribución, industria electrointensiva y centros de datos la banda es superior, y en instalación y subcontrata suele ser inferior.

FAQ

Preguntas frecuentes

En la mayoría de empresas son entre dos y cuatro fases, y el calendario típico va de dos a seis semanas. La primera suele ser una llamada o videollamada con recursos humanos, de unos treinta minutos, en la que se comprueban tres cosas: titulación y colegiación, disponibilidad para desplazamientos o guardias y expectativa salarial aproximada. La segunda es la entrevista técnica con el responsable de ingeniería, de mantenimiento o de proyectos, que es la que decide de verdad y donde aparecen los casos de cálculo, de protecciones y de tramitación; conviene ir con las cifras del currículum frescas porque la conversación se construye sobre ellas. En ingenierías y en promotoras es frecuente una tercera fase con el director técnico o con el responsable de la cartera, más centrada en alcance, plazos y trato con cliente, y en multinacionales puede haber una entrevista adicional en inglés o con la matriz. Algunas empresas añaden una prueba técnica escrita o un caso para casa, normalmente un dimensionado sencillo o el análisis de un unifilar con errores; si se la proponen, pregunte cuánto tiempo esperan que le dedique, porque una prueba razonable no debería pasar de dos o tres horas. En las contratas de distribuidoras y en el sector ferroviario es habitual además un reconocimiento médico y la comprobación de la formación en riesgo eléctrico antes de la incorporación.

Hay un núcleo que se repite con mucha constancia. Casi siempre aparece el cálculo de cortocircuito y qué se hace con el resultado, porque es el cálculo que atraviesa todo el diseño eléctrico. Aparece también la elección de sección de conductor con sus tres criterios y los límites de caída de tensión del REBT. Aparece la selectividad, normalmente en forma de caso con dos protecciones en serie. Aparecen los esquemas de conexión a tierra y la protección contra contactos indirectos, que es donde muchos candidatos se confunden entre lo que hace el diferencial y lo que hace la sobreintensidad. Y aparece, en cuanto el puesto toca instalación en servicio, el Real Decreto 614/2001 con las cinco reglas de oro. A partir de ahí se especializa según el puesto: en ingeniería preguntarán por la ITC-BT-04 y por la tramitación completa; en alta tensión, por puesta a tierra según la ITC-RAT 13, por celdas y por coordinación de aislamiento; en renovables, por permisos de acceso y conexión, por modalidades de autoconsumo y por la protección de interconexión; en mantenimiento, por diagnóstico de transformadores, por termografía y por análisis de disparos; y en control, por funciones ANSI, por IEC 61850 y por pruebas con maleta de inyección. Prepare el núcleo común a fondo y la especialización del puesto con dos niveles de profundidad.

Merece la pena si es proporcionada y si la empresa le interesa de verdad. Lo razonable es un ejercicio de dos o tres horas: dimensionar una acometida y un cuadro sencillo, revisar un unifilar y señalar errores, plantear la coordinación de dos protecciones o resumir la tramitación de un caso. Lo que no es razonable es que le pidan un proyecto completo, un estudio de una instalación real de la empresa o algo que se parezca sospechosamente a trabajo facturable; en ese caso, pregunte con educación por el alcance y por el tiempo estimado, y si la respuesta no aclara nada, es información útil sobre cómo tratan a su gente. Para enfocarla: entregue el razonamiento y no solo el resultado. Escriba las hipótesis de partida, la norma que aplica, el criterio de cada decisión y las incertidumbres que ha tenido que resolver por su cuenta, porque lo que se evalúa es el criterio y no la cifra final. Si hay datos que faltan, no invente: enuncie el supuesto y siga. Cuide la presentación como si fuera un anexo de proyecto, con unidades correctas y notación coherente, y añada al final una nota breve con lo que haría distinto si dispusiera de más información. Esa nota suele impresionar más que el propio cálculo.

Preguntas que solo puede hacer alguien que conoce el oficio, porque funcionan a la vez como interés y como demostración de nivel. Algunas que funcionan bien: quién firma los proyectos en el equipo y cuántos expedientes lleva cada técnico a la vez, que dice mucho sobre la carga real de trabajo; cómo se reparte el tiempo entre oficina y campo; con qué distribuidoras trabajan habitualmente y en qué comunidades tramitan; qué herramientas de cálculo utilizan y si hay licencias suficientes; cómo está organizado el sistema de guardias y cómo se compensa; qué ocurre cuando un proyecto se atasca en la administración, es decir, si hay margen o si la presión recae sobre el técnico; y cómo es el plan de formación, en particular si financian cursos de alta tensión, de protecciones o de control. Añada una pregunta sobre el equipo, por ejemplo cuánta gente hay con experiencia sénior de la que aprender, porque en este perfil el aprendizaje se transmite mucho en obra. Y cierre siempre preguntando por los siguientes pasos y por el plazo: es una pregunta legítima que ordena el proceso y le evita semanas de incertidumbre.

Con naturalidad, brevedad y sin adornos. En el sector eléctrico español los altibajos son conocidos: obras que terminan, contratas que pierden un servicio, promotoras que paran cartera cuando cambia el marco regulatorio o cuando se satura el nudo de conexión. Un despido colectivo o el fin de una obra no se interpreta como un problema personal si usted lo explica en dos frases y pasa a lo siguiente: qué hizo mientras tanto y qué aprendió. Si el hueco fue largo, dé un contenido concreto: formación específica —un curso de alta tensión, la habilitación de instalador, un programa de cálculo nuevo—, colaboraciones puntuales, preparación de una oposición o motivos personales que se enuncian sin detalle. Si la salida fue por desacuerdo, describa la causa en términos profesionales y objetivos, sin criticar a nadie: «discrepancia sobre el alcance que se me pedía firmar» es una frase legítima y comprensible para cualquier ingeniero que firme proyectos, y de hecho suele generar respeto. Lo que sí conviene evitar es mentir con las fechas o maquillar la duración de un contrato, porque la vida laboral se comprueba con frecuencia antes de la incorporación y descubrirlo entonces cuesta el puesto.

Cambia el criterio de valor, y con él lo que debe poner usted en primer plano. En una ingeniería se compra su capacidad de sacar expedientes adelante: cuántos proyectos ha redactado, de qué tipología, con qué presupuesto, en cuántas comunidades ha tramitado, si dirige obra y si sabe defender un proyecto ante la distribuidora y ante el cliente; le preguntarán por plazos, por productividad y por cómo gestiona varios expedientes a la vez. En una industria se compra continuidad de servicio: disponibilidad de la instalación, tiempo de reposición, plan de preventivo, diagnóstico de averías, coordinación de protecciones, reactiva y armónicos, y muy especialmente seguridad eléctrica y organización de descargos; le preguntarán por indicadores y por incidentes concretos que haya resuelto. En una promotora de renovables se compra capacidad de llevar un proyecto por el circuito administrativo y de conexión: MW gestionados, permisos de acceso obtenidos, hitos cumplidos, relación con la distribuidora o con el gestor del sistema, control de contratistas y cumplimiento de los requisitos técnicos de conexión; le preguntarán por plazos, por riesgos regulatorios y por cómo se comporta cuando un hito se cae. Lleve el mismo currículum reordenado, no tres currículums distintos: la información es la misma, pero el orden en que la lea el entrevistador decide si le ve en el puesto o no.

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