Preparación de la entrevista
Preguntas de entrevista para Ingeniero Eléctrico en España: respuestas modelo, casos técnicos y negociación salarial
Una entrevista de ingeniero eléctrico en España rara vez se decide en la parte de motivación. Se decide en tres momentos concretos: cuando le preguntan qué puede firmar usted y con qué título, cuando le plantean un caso de cálculo o de protecciones y esperan un razonamiento y no una fórmula, y cuando comprueban si ha llevado alguna vez un expediente hasta el acta de puesta en servicio con la distribuidora y con la comunidad autónoma. Las respuestas que siguen están escritas en primera persona, para que pueda adaptarlas a su propia trayectoria cambiando cifras y contextos, y cada una va acompañada de por qué se pregunta y de un consejo para no caer en la respuesta genérica. Prepárelas en voz alta y con sus números delante: en este perfil, el entrevistador casi siempre repregunta sobre el detalle, y ahí es donde se separa a quien ha hecho el trabajo de quien lo ha leído.
Written & reviewed by the CVWon Editorial Team · Updated julio 2026
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Preguntas de entrevista y respuestas modelo
Prepárese para estas preguntas frecuentes con respuestas modelo detalladas.
Técnica
¿Qué preguntas técnicas se hacen en una entrevista de Ingeniero Eléctrico?
Estas preguntas técnicas propias del puesto pueden surgir durante su entrevista.
Situacional
¿Para qué preguntas situacionales debe prepararse en una entrevista de Ingeniero Eléctrico?
Situaciones y preguntas de comportamiento a las que puede enfrentarse.
Preparación
Consejos de preparación
Lleve preparada, en una frase exacta, la respuesta sobre su titulación y sus atribuciones: nombre literal del título, orden ministerial si es habilitante, colegio y número de colegiado. Es la primera comprobación que hará el entrevistador y responderla con seguridad cambia el tono del resto de la conversación.
Repase los tres cálculos que siempre aparecen: cortocircuito según UNE-EN 60909 con el dato de la distribuidora, dimensionado de sección por criterio térmico y de caída de tensión con los límites del REBT, y coordinación de protecciones con los cuatro tipos de selectividad. No hace falta memorizar tablas, pero sí saber explicar el razonamiento y las hipótesis en voz alta.
Prepare tres proyectos suyos en formato de relato breve: situación de partida, decisión técnica propia, obstáculo real y resultado con cifra. Elija uno de baja tensión con tramitación completa, uno de media o alta tensión y uno de explotación o incidencia resuelta, para poder cubrir cualquier orientación de la entrevista.
Estudie a la empresa antes de ir: qué nivel de tensión toca, en qué sectores trabaja, si es ingeniería, instaladora, promotora, industria o contrata de una distribuidora, y con qué distribuidora se relaciona. Mencionarlo con precisión en la entrevista es la señal más barata y más eficaz de interés real.
Actualice de verdad las normas que va a citar. Comprobar antes de la entrevista el estado del REBT y sus guías técnicas, del reglamento de alta tensión del RD 337/2014, del RD 244/2019 de autoconsumo y del RD 1183/2020 de acceso y conexión evita el error más caro: citar con seguridad algo que ha cambiado.
Lleve un portafolio depurado en papel o en tableta: dos o tres esquemas unifilares propios, una página de estudio de coordinación y una hoja de cálculo justificativo, siempre sin datos de cliente, sin precios y sin nada amparado por confidencialidad. Enseñar cómo trabaja usted vale más que describirlo, pero enseñar material confidencial le descarta.
Prepare las cifras de su currículum para poder defenderlas con contexto: de dónde salió cada número, cuál era la línea base y qué parte hizo usted. Si hay una cifra que no puede explicar en treinta segundos, quítela del CV antes de la entrevista.
Ensaye la respuesta sobre seguridad eléctrica. En cualquier puesto con instalación en servicio le preguntarán por el RD 614/2001, por las cinco reglas de oro o por un caso de presión para saltarse un descargo, y la respuesta debe ser firme y a la vez constructiva, con alternativas y no solo con una negativa.
Lleve preparadas cuatro preguntas propias que solo pueda hacer alguien del oficio: quién firma los proyectos en el equipo y con qué carga, cómo se reparte el trabajo entre oficina y obra, con qué distribuidoras trabajan habitualmente, qué herramientas de cálculo usan y cómo está organizado el sistema de guardias. Las preguntas revelan nivel tanto como las respuestas.
Si el puesto tiene componente internacional, prepare dos minutos de presentación técnica en inglés y el vocabulario básico de su especialidad —switchgear, busbar, earthing, protection relay, short-circuit current, tripping curve—, porque es habitual que la última parte de la entrevista cambie de idioma sin avisar.
Cómo responder: «¿Cuáles son sus expectativas salariales?»
Antes de darle una cifra, me gustaría confirmar dos cosas que la condicionan: si el puesto incluye firma de proyectos y responsabilidad como técnico competente, y cómo están organizados los desplazamientos y las guardias. Dicho esto, no le voy a esquivar la pregunta. Con mi perfil —Grado en Ingeniería Eléctrica habilitante, Máster en Ingeniería Industrial, colegiado, ocho años de experiencia, 47 proyectos tramitados hasta puesta en servicio, 12 centros de transformación y una subestación de 45/20 kV energizados y experiencia en coordinación de protecciones y en conexión a red— mi expectativa se sitúa entre 46.000 y 52.000 € brutos anuales en fijo, que es la banda que veo en el mercado para responsabilidad de proyecto con alta tensión. Es una horquilla y es negociable en función del paquete completo: me interesan especialmente el variable y cómo se define, el sistema de dietas y kilometraje, la compensación de guardias, el plan de formación —tengo interés concreto en profundizar en sistemas de control de subestaciones y en IEC 61850— y la flexibilidad horaria en los periodos sin puesta en marcha. Si el puesto tiene más alcance del que hemos hablado, por ejemplo responsabilidad sobre un equipo o sobre la cartera de una zona, revisaría esa cifra al alza, y si tiene menos, también estoy dispuesto a hablarlo con honestidad. Lo que sí le pido es que cerremos la banda antes de avanzar a la última fase, porque prefiero no invertir el tiempo de ninguno de los dos si estamos en escenarios muy distintos. Como referencia de mercado, para 2025 y 2026 las bandas que manejo en España son de 25.000 a 31.000 € para un recién titulado, de 33.000 a 44.000 € con tres a cinco años, de 45.000 a 58.000 € para un sénior o jefe de proyecto, de 52.000 a 70.000 € para un jefe de mantenimiento eléctrico o responsable de ingeniería, y por encima de 75.000 € para un director técnico o un project manager de renovables con cartera de varios cientos de MW; en generación, transporte, distribución, industria electrointensiva y centros de datos la banda es superior, y en instalación y subcontrata suele ser inferior.
FAQ
Preguntas frecuentes
En la mayoría de empresas son entre dos y cuatro fases, y el calendario típico va de dos a seis semanas. La primera suele ser una llamada o videollamada con recursos humanos, de unos treinta minutos, en la que se comprueban tres cosas: titulación y colegiación, disponibilidad para desplazamientos o guardias y expectativa salarial aproximada. La segunda es la entrevista técnica con el responsable de ingeniería, de mantenimiento o de proyectos, que es la que decide de verdad y donde aparecen los casos de cálculo, de protecciones y de tramitación; conviene ir con las cifras del currículum frescas porque la conversación se construye sobre ellas. En ingenierías y en promotoras es frecuente una tercera fase con el director técnico o con el responsable de la cartera, más centrada en alcance, plazos y trato con cliente, y en multinacionales puede haber una entrevista adicional en inglés o con la matriz. Algunas empresas añaden una prueba técnica escrita o un caso para casa, normalmente un dimensionado sencillo o el análisis de un unifilar con errores; si se la proponen, pregunte cuánto tiempo esperan que le dedique, porque una prueba razonable no debería pasar de dos o tres horas. En las contratas de distribuidoras y en el sector ferroviario es habitual además un reconocimiento médico y la comprobación de la formación en riesgo eléctrico antes de la incorporación.
Hay un núcleo que se repite con mucha constancia. Casi siempre aparece el cálculo de cortocircuito y qué se hace con el resultado, porque es el cálculo que atraviesa todo el diseño eléctrico. Aparece también la elección de sección de conductor con sus tres criterios y los límites de caída de tensión del REBT. Aparece la selectividad, normalmente en forma de caso con dos protecciones en serie. Aparecen los esquemas de conexión a tierra y la protección contra contactos indirectos, que es donde muchos candidatos se confunden entre lo que hace el diferencial y lo que hace la sobreintensidad. Y aparece, en cuanto el puesto toca instalación en servicio, el Real Decreto 614/2001 con las cinco reglas de oro. A partir de ahí se especializa según el puesto: en ingeniería preguntarán por la ITC-BT-04 y por la tramitación completa; en alta tensión, por puesta a tierra según la ITC-RAT 13, por celdas y por coordinación de aislamiento; en renovables, por permisos de acceso y conexión, por modalidades de autoconsumo y por la protección de interconexión; en mantenimiento, por diagnóstico de transformadores, por termografía y por análisis de disparos; y en control, por funciones ANSI, por IEC 61850 y por pruebas con maleta de inyección. Prepare el núcleo común a fondo y la especialización del puesto con dos niveles de profundidad.
Merece la pena si es proporcionada y si la empresa le interesa de verdad. Lo razonable es un ejercicio de dos o tres horas: dimensionar una acometida y un cuadro sencillo, revisar un unifilar y señalar errores, plantear la coordinación de dos protecciones o resumir la tramitación de un caso. Lo que no es razonable es que le pidan un proyecto completo, un estudio de una instalación real de la empresa o algo que se parezca sospechosamente a trabajo facturable; en ese caso, pregunte con educación por el alcance y por el tiempo estimado, y si la respuesta no aclara nada, es información útil sobre cómo tratan a su gente. Para enfocarla: entregue el razonamiento y no solo el resultado. Escriba las hipótesis de partida, la norma que aplica, el criterio de cada decisión y las incertidumbres que ha tenido que resolver por su cuenta, porque lo que se evalúa es el criterio y no la cifra final. Si hay datos que faltan, no invente: enuncie el supuesto y siga. Cuide la presentación como si fuera un anexo de proyecto, con unidades correctas y notación coherente, y añada al final una nota breve con lo que haría distinto si dispusiera de más información. Esa nota suele impresionar más que el propio cálculo.
Preguntas que solo puede hacer alguien que conoce el oficio, porque funcionan a la vez como interés y como demostración de nivel. Algunas que funcionan bien: quién firma los proyectos en el equipo y cuántos expedientes lleva cada técnico a la vez, que dice mucho sobre la carga real de trabajo; cómo se reparte el tiempo entre oficina y campo; con qué distribuidoras trabajan habitualmente y en qué comunidades tramitan; qué herramientas de cálculo utilizan y si hay licencias suficientes; cómo está organizado el sistema de guardias y cómo se compensa; qué ocurre cuando un proyecto se atasca en la administración, es decir, si hay margen o si la presión recae sobre el técnico; y cómo es el plan de formación, en particular si financian cursos de alta tensión, de protecciones o de control. Añada una pregunta sobre el equipo, por ejemplo cuánta gente hay con experiencia sénior de la que aprender, porque en este perfil el aprendizaje se transmite mucho en obra. Y cierre siempre preguntando por los siguientes pasos y por el plazo: es una pregunta legítima que ordena el proceso y le evita semanas de incertidumbre.
Con naturalidad, brevedad y sin adornos. En el sector eléctrico español los altibajos son conocidos: obras que terminan, contratas que pierden un servicio, promotoras que paran cartera cuando cambia el marco regulatorio o cuando se satura el nudo de conexión. Un despido colectivo o el fin de una obra no se interpreta como un problema personal si usted lo explica en dos frases y pasa a lo siguiente: qué hizo mientras tanto y qué aprendió. Si el hueco fue largo, dé un contenido concreto: formación específica —un curso de alta tensión, la habilitación de instalador, un programa de cálculo nuevo—, colaboraciones puntuales, preparación de una oposición o motivos personales que se enuncian sin detalle. Si la salida fue por desacuerdo, describa la causa en términos profesionales y objetivos, sin criticar a nadie: «discrepancia sobre el alcance que se me pedía firmar» es una frase legítima y comprensible para cualquier ingeniero que firme proyectos, y de hecho suele generar respeto. Lo que sí conviene evitar es mentir con las fechas o maquillar la duración de un contrato, porque la vida laboral se comprueba con frecuencia antes de la incorporación y descubrirlo entonces cuesta el puesto.
Cambia el criterio de valor, y con él lo que debe poner usted en primer plano. En una ingeniería se compra su capacidad de sacar expedientes adelante: cuántos proyectos ha redactado, de qué tipología, con qué presupuesto, en cuántas comunidades ha tramitado, si dirige obra y si sabe defender un proyecto ante la distribuidora y ante el cliente; le preguntarán por plazos, por productividad y por cómo gestiona varios expedientes a la vez. En una industria se compra continuidad de servicio: disponibilidad de la instalación, tiempo de reposición, plan de preventivo, diagnóstico de averías, coordinación de protecciones, reactiva y armónicos, y muy especialmente seguridad eléctrica y organización de descargos; le preguntarán por indicadores y por incidentes concretos que haya resuelto. En una promotora de renovables se compra capacidad de llevar un proyecto por el circuito administrativo y de conexión: MW gestionados, permisos de acceso obtenidos, hitos cumplidos, relación con la distribuidora o con el gestor del sistema, control de contratistas y cumplimiento de los requisitos técnicos de conexión; le preguntarán por plazos, por riesgos regulatorios y por cómo se comporta cuando un hito se cae. Lleve el mismo currículum reordenado, no tres currículums distintos: la información es la misma, pero el orden en que la lea el entrevistador decide si le ve en el puesto o no.
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