Preparación de la entrevista
Preguntas de entrevista para Arquitecto
Una entrevista de arquitectura en España se juega en cuatro frentes: qué puede usted firmar, qué ha construido realmente y a qué escala, cuánto domina el marco normativo que rige el proyecto, y cómo se comporta cuando la obra se tuerce. Las preguntas que siguen son las que aparecen una y otra vez en procesos de estudios, promotoras, ingenierías de edificación y administraciones locales, con respuestas modelo redactadas en primera persona para que las adapte a su trayectoria. Sustituya siempre las cifras por las suyas: en este sector, una respuesta sin metros cuadrados, sin presupuesto y sin normativa concreta suena a temario y no convence a nadie que haya pisado una obra.
Written & reviewed by the CVWon Editorial Team · Updated julio 2026
Cree su CVPreguntas y respuestas
Preguntas de entrevista y respuestas modelo
Prepárese para estas preguntas frecuentes con respuestas modelo detalladas.
Técnica
¿Qué preguntas técnicas se hacen en una entrevista de Arquitecto?
Estas preguntas técnicas propias del puesto pueden surgir durante su entrevista.
Situacional
¿Para qué preguntas situacionales debe prepararse en una entrevista de Arquitecto?
Situaciones y preguntas de comportamiento a las que puede enfrentarse.
Preparación
Consejos de preparación
Lleve preparada su ficha de obras: por cada una, uso según la LOE, superficie construida, presupuesto de ejecución material, cliente, año, papel desempeñado y desviación final de coste y de plazo. Es la información que el entrevistador va a intentar sacarle y la que le permite comparar su experiencia con el encargo que quiere cubrir.
Repase el marco de su propia habilitación antes de entrar: denominación exacta del grado y del máster, orden ministerial que lo regula, colegio, número de colegiado, situación colegial y estado de la póliza de responsabilidad civil. Si su título es extranjero, lleve el número y el estado del expediente de reconocimiento o de homologación.
Prepare una explicación de treinta segundos sobre la diferencia entre dirección de obra y dirección de la ejecución de la obra. Es la pregunta que más candidatos falla y la que más rápido separa al profesional del recién llegado, y conviene tenerla dicha con naturalidad y sin desprecio hacia la arquitectura técnica.
Revise el CTE por documentos básicos y tenga a mano un ejemplo propio de cada uno de los más delicados: DB-SI en sectorización y evacuación, DB-SUA en accesibilidad, DB-HR en aislamiento acústico y DB-HE en demanda y hermeticidad. Hablar de un caso concreto vale más que recitar el índice.
Estudie a la empresa antes de la entrevista: entre en su web y en los perfiles de contratante donde haya licitado, mire dos o tres obras suyas, identifique su tipología dominante y prepare una observación técnica sobre alguna de ellas. En un sector pequeño, ese gesto se nota mucho.
Lleve el portfolio en dos formatos: uno impreso o en tableta para la conversación, con seis a diez trabajos y ficha técnica por proyecto, y uno reducido de menos de 10 MB para enviar después. Prepare por adelantado qué proyecto va a enseñar primero según quién le entreviste.
Prepare cifras de eficiencia administrativa y energética, no solo de superficie: rondas de subsanación hasta la licencia, plazo medio de tramitación, porcentaje de reducción de consumo de energía primaria no renovable en sus rehabilitaciones, hermeticidad medida en blower door o calificación energética alcanzada.
Tenga decidida y ensayada su horquilla salarial antes de entrar, con el mínimo por debajo del cual no acepta y la justificación de la cifra basada en su escala de obra y en su responsabilidad de firma. Improvisar esa respuesta cuesta dinero durante todo el contrato.
Lleve dos preguntas propias que demuestren que piensa como profesional y no como candidato: quién asume la dirección de obra en los encargos de la casa, cómo se reparte el trabajo entre proyecto y obra, qué peso tiene la rehabilitación en la cartera, o cómo se gestiona el visado y la responsabilidad civil de los proyectos que firma la empresa.
Cómo responder: «¿Cuáles son sus expectativas salariales?»
Una respuesta que funciona en España empieza reconociendo el dato del mercado y termina anclando el suyo. Puede decirlo así: por lo que conozco del mercado, en un estudio de tamaño medio un arquitecto habilitado con tres a cinco años de ejercicio se mueve entre 27.000 y 34.000 € brutos anuales; con seis a diez años y dirección de obra asumida, entre 34.000 y 45.000 €; y en promotora, project management o dirección técnica, donde se paga la responsabilidad sobre coste y plazo, la horquilla sube con facilidad de los 45.000 a los 65.000 €, con variable ligado a hitos. En la administración local o autonómica, una plaza de arquitecto del subgrupo A1 suele situarse entre 35.000 y 50.000 € según el complemento específico y la comunidad. Madrid y Barcelona añaden entre un 10 % y un 15 %, con un coste de vida que se lo come. A partir de ahí, concrete: por mi experiencia, con 48.500 m² proyectados, 31,4 M€ de presupuesto de ejecución material dirigidos, 22 proyectos visados y firma propia, mi objetivo está en la parte alta de la banda de mi nivel, en torno a [cifra] € brutos anuales, y valoro también el reparto entre fijo y variable, la carga de trabajo real y quién asume el seguro de responsabilidad civil de los proyectos que yo firme. Si el puesto es por cuenta ajena, pregunte por el convenio que aplica la empresa, porque muchos estudios se rigen por el convenio de empresas de ingeniería y oficinas de estudios técnicos o por el de oficinas y despachos de la comunidad. Y si va a ejercer por libre, tenga presente que no existe ningún baremo oficial de honorarios: los colegios tienen prohibido publicar tarifas orientativas desde la reforma de 2009 y la autoridad de competencia lo vigila, de modo que su presupuesto se calcula con horas reales de equipo, riesgo asumido y complejidad del expediente, aunque el mercado siga hablando en porcentajes sobre el presupuesto de ejecución material.
FAQ
Preguntas frecuentes
Las tres más habituales son un ejercicio de encaje, un ejercicio de detalle y una prueba de software. En el de encaje le dan un solar, una ordenanza y un programa y le piden un estudio de viabilidad con superficies, edificabilidad consumida y esquema de plantas en unas horas; lo que se evalúa es que sepa leer el planeamiento y no que dibuje bonito. En el de detalle le piden resolver un encuentro constructivo, típicamente un arranque de fachada, un encuentro de cubierta o un frente de forjado, con continuidad del aislamiento y resolución del puente térmico. Y en la prueba de software, modelar un fragmento en Revit o en ArchiCAD con las plantillas de la casa. Pregunte siempre el tiempo previsto y el alcance esperado, y si le piden un trabajo extenso sobre un encargo real de la empresa, es legítimo preguntar si está retribuido.
Con un caso real, breve y bien estructurado. Diga qué ocurrió, qué parte le correspondía a usted, qué hizo en las primeras cuarenta y ocho horas, cómo lo documentó y qué cambió después en su método de trabajo. Evite dos extremos igual de malos: la respuesta que niega cualquier incidencia, que se lee como inexperiencia, y la que descarga toda la culpa en el constructor, en el promotor o en el ayuntamiento, que se lee como falta de autocrítica. Un buen cierre es explicar qué comprobación incorporó a su lista previa a raíz de aquello, porque demuestra que aprende de forma sistemática y no anecdótica.
No solo es apropiado, es una de las mejores preguntas que puede hacer. Le dice si va a firmar usted o si firmará un socio, qué responsabilidad civil asume personalmente, si la empresa cubre su póliza o debe mantenerla usted, y qué recorrido profesional real tiene el puesto. También conviene preguntar cómo se reparte el trabajo entre fase de proyecto y fase de obra, porque hay estudios donde quien proyecta no pisa la obra y esa separación condiciona por completo su aprendizaje. Formúlelo con naturalidad, como una cuestión de organización del trabajo, y escuche con atención la respuesta: si es vaga, ya sabe algo importante sobre la casa.
El acceso a plazas de arquitecto en ayuntamientos y comunidades autónomas suele ser por oposición o concurso oposición, no por entrevista al uso, y el temario pesa mucho más que el portfolio: legislación de suelo de la comunidad, planeamiento y sus instrumentos, disciplina urbanística, LOE, CTE, patrimonio, contratación pública conforme a la Ley 9/2017 y procedimiento administrativo común. Si hay entrevista o defensa, se centra en criterio técnico, capacidad de informar expedientes y conocimiento del marco normativo autonómico y municipal. En puestos de contratación temporal o de asistencia técnica, en cambio, sí se hace entrevista y ahí sí cuenta su experiencia de proyecto y de dirección de obra. Prepare en ambos casos el vocabulario administrativo: informe, requerimiento, subsanación, resolución, silencio y recurso.
Con normalidad y con contenido. La construcción española vivió una destrucción de empleo severa y buena parte de la profesión tiene años irregulares o de salida al extranjero; el entrevistador lo sabe porque probablemente lo vivió. Diga qué hizo en ese periodo aunque no fuera arquitectura de encargo: reformas pequeñas, informes y peritaciones, certificados de eficiencia energética, docencia, concursos, trabajo en otro país o formación. Lo que se penaliza no es el hueco sino la explicación evasiva. Y si estuvo fuera, convierta esa etapa en un activo concreto: normativa de otro país, idioma acreditado, escala de proyecto distinta o método de trabajo que ha incorporado.
Sí, y en arquitectura pesan más de lo que se cree, porque el sector es pequeño y las llamadas informales existen. Lleve tres nombres con su cargo y su relación con usted: un promotor o cliente para el que haya dirigido obra, el arquitecto técnico con quien haya compartido dirección facultativa, y un socio o responsable del estudio en el que trabajó. La referencia del director de la ejecución de la obra es especialmente valiosa porque habla de cómo se comporta usted en obra, que es donde se ve el oficio. Avise a las tres personas antes de darlas y dígales a qué puesto opta, para que la conversación sea útil y no una sorpresa.
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