Preparación de la entrevista
Preguntas de entrevista para Representante de Ventas (comercial) en España
Una entrevista para un puesto comercial en España se decide en dos planos. El primero son las cifras: si usted no puede decir de memoria cuánto facturaba su zona, cuántos clientes activos tenía y qué porcentaje del objetivo cerró el año pasado, el resto de la conversación pierde peso. El segundo es el encaje contractual, y suele aparecer antes de lo esperado: conviene que sepa si le proponen un contrato laboral común, la relación laboral especial de representante de comercio del RD 1438/1985 o un contrato de agencia como autónomo, porque cambia la cotización, el modelo de comisión y lo que ocurre el día que la relación termine. Las respuestas modelo que siguen están escritas en primera persona para que pueda adaptarlas literalmente; cambie los números por los suyos y ensáyelas en voz alta, porque a un comercial se le evalúa también por cómo cuenta las cosas.
Written & reviewed by the CVWon Editorial Team · Updated julio 2026
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Preguntas de entrevista y respuestas modelo
Prepárese para estas preguntas frecuentes con respuestas modelo detalladas.
Técnica
¿Qué preguntas técnicas se hacen en una entrevista de Representante de Ventas?
Estas preguntas técnicas propias del puesto pueden surgir durante su entrevista.
Situacional
¿Para qué preguntas situacionales debe prepararse en una entrevista de Representante de Ventas?
Situaciones y preguntas de comportamiento a las que puede enfrentarse.
Preparación
Consejos de preparación
Prepare una hoja con sus cifras y llévela consigo: facturación de la zona, número de clientes activos, altas del último año, cumplimiento de objetivo por ejercicio, pedido medio, ratio de oferta a pedido y periodo medio de cobro. Anonimice los nombres de clientes. Poder consultarla de reojo transmite rigor, improvisar los números transmite lo contrario.
Estudie a la empresa como estudiaría a un cliente: catálogo y gama, tarifas públicas si las hay, qué distribuidores tienen en su zona, quién es su competencia local, en qué ferias exponen y qué han publicado últimamente. Mire también en LinkedIn quién es el jefe de ventas y cuánto tiempo lleva la gente del equipo comercial en el puesto, porque una rotación alta explica muchas cosas.
Aclare el régimen de contratación antes de hablar de dinero. Pregunte de forma directa si el puesto es por cuenta ajena, bajo la relación laboral especial del RD 1438/1985 o mediante contrato de agencia como autónomo, y pida las condiciones por escrito. Si le describen un puesto de autónomo con horario, ruta impuesta, exclusividad y medios de la empresa, está ante un posible falso autónomo.
Lleve preparada la lista de preguntas sobre el plan de comisiones: sobre qué base se calcula (venta facturada, venta cobrada o margen), cuándo se devenga y cuándo se paga, qué ocurre con devoluciones e impagados, si hay techo, si hay umbral mínimo antes de empezar a cobrar y cómo se fija el objetivo del primer año. Pregunte también qué porcentaje del equipo alcanzó el objetivo el año pasado: la respuesta es muy reveladora.
Ensaye en voz alta tres objeciones clásicas antes de la entrevista: el precio, el plazo de entrega y el ya trabajo con otro proveedor y estoy contento. Muchos procesos españoles incluyen una venta simulada o un role play, a veces con un producto que le entregan en el momento; prepare un esquema de descubrimiento con cuatro preguntas abiertas y un cierre suave, y no intente vender antes de haber preguntado.
Deje resueltas de antemano las condiciones prácticas que se preguntan siempre: carné B en vigor, vehículo propio o de empresa, disponibilidad para pernoctar y cuántas noches al mes, zona geográfica que acepta y desde qué localidad saldría. Si hay algún límite real, dígalo en la entrevista y no después de la oferta.
Infórmese del convenio colectivo del sector de la empresa (metal, alimentación, químicas, oficinas y despachos) para saber qué tablas salariales le aplican, y prepare su horquilla en términos de paquete completo: fijo, variable objetivo, vehículo o kilometraje, dietas, teléfono y portátil.
Prepare pruebas de lo que dice, pero las correctas: certificados de empresa, vida laboral y, si procede, sus liquidaciones de comisiones con los datos sensibles tapados. Nunca lleve listados de clientes, tarifas o informes internos de su empresa actual; es la señal de alarma más rápida que puede dar en una entrevista comercial.
Si viene de una etapa como agente comercial autónomo, repase antes su contrato de agencia: exclusividad, preaviso, pacto de no competencia posterior y pacto de garantía. Le servirá tanto para explicar su trayectoria como para negociar la siguiente, y evita que acepte por inercia cláusulas que le limiten la zona o el sector durante los dos años siguientes.
Cómo responder: «¿Cuáles son sus expectativas salariales?»
Mi paquete actual es de 30.000 € de fijo más un variable que en 2025 supuso 8.400 €, con vehículo de empresa y dietas. Para este puesto, con la zona y el objetivo que me describe, mi horquilla está entre 32.000 y 36.000 € de fijo, con un variable objetivo de 8.000 a 12.000 €, es decir, entre 40.000 y 48.000 € al cumplir el 100 %. Dicho esto, para mí importa tanto la cifra como la construcción del variable: sobre qué base se calcula, si es sobre venta facturada, sobre venta cobrada o sobre margen, cuándo se devenga, qué pasa con devoluciones e impagados y si tiene techo. Un variable sobre margen y sin techo me motiva bastante más que un fijo alto con un variable simbólico. Y necesito cerrar también la parte de movilidad: si es vehículo de empresa o kilometraje, y en ese caso a qué importe por kilómetro y con qué régimen de dietas, porque en una zona de 38.000 kilómetros al año esa diferencia pesa. ¿Cuál es la horquilla que tienen prevista para el puesto y qué porcentaje del equipo comercial alcanzó el objetivo el año pasado?
FAQ
Preguntas frecuentes
Pedírselo pueden, y a veces lo hacen; entregarla no debe. La composición de la cartera es información de su empresa, suele estar protegida por un pacto de confidencialidad y, en todo caso, entregarla choca con el deber de buena fe que rige la relación laboral. Además le retrata: quien enseña la cartera de su empresa actual enseñará mañana la de la siguiente. La forma correcta de responder es hablar de tipologías y volúmenes: gestiono 165 cuentas, el 20 % concentra el 61 % de la facturación, el perfil dominante es almacén distribuidor de tres a diez empleados. Si la insistencia continúa, considérelo un dato sobre la empresa que le entrevista.
Puede ser una buena opción, pero solo si el marco es real. Compruebe que va a poder organizar su trabajo, que puede tener otras representadas no competidoras y que aporta medios propios; si le imponen horario, ruta, exclusividad de hecho y le dan coche y teléfono de empresa, eso no es agencia, es un falso autónomo y las consecuencias las paga usted. Haga números antes de decir sí: a la comisión hay que restarle la cuota de autónomos, que desde la reforma se calcula por tramos según los rendimientos netos y con una cuota reducida durante los primeros meses de alta, más vehículo, combustible, teléfono, gestoría y la ausencia de vacaciones retribuidas y de prestación ordinaria por desempleo. Como referencia práctica, una comisión de agencia debería situarse claramente por encima del coste total que tendría usted como asalariado para compensar. Y negocie desde el principio dos cosas: que se documente por escrito el estado de la cartera que recibe, y que no haya pacto de garantía o que, si lo hay, esté retribuido aparte.
Sí, sobre todo en distribución, gran consumo y bienes de equipo. Los formatos más comunes son un role play de visita, en el que el entrevistador hace de cliente difícil; un caso de zona, en el que le dan una cartera ficticia y le piden que la segmente y planifique la semana; y una defensa de resultados propios ante un director comercial. Lo que evalúan no es que usted cierre la venta en cinco minutos, sino que pregunte antes de argumentar, que detecte la necesidad, que maneje la objeción sin bajar precio de inmediato y que proponga un próximo paso concreto con fecha. Pida siempre el contexto antes de empezar: sector, tipo de cliente y si es primera visita o seguimiento.
Con datos y sin dramatismo. Separe lo que dependía de usted de lo que no: una rotura de stock prolongada, una subida de precios por encima del mercado, la pérdida de una cuenta por una operación corporativa o un cambio de zona a mitad de ejercicio son hechos verificables. Después dé el contexto comparativo, que suele ser lo que salva la respuesta: si el equipo cerró de media al 84 % y usted al 92 %, dígalo. Y termine siempre con lo que hizo para corregirlo y con el resultado del año siguiente. Lo que no funciona es negar el dato ni cargar la culpa entera en la empresa; un entrevistador comercial ha vivido malos años y valora más la lectura fría que la excusa.
No como reivindicación, pero sí como parte de la conversación contractual si el puesto es de agencia. La forma natural de introducirlo es hablar de la documentación de la cartera: proponga que en el contrato figure el listado y la facturación de los clientes que se le entregan en el momento de la firma. Eso es razonable para ambas partes, porque fija el punto de partida, y es exactamente lo que después permite acreditar cuánta clientela ha aportado usted. Recuerde que la compensación por clientela del contrato de agencia no puede superar la media anual de sus remuneraciones de los últimos cinco años y que la acción para reclamarla prescribe al año desde la extinción del contrato, así que el momento de prepararla es el primer día, no el último.
Las que un comercial haría a un cliente antes de comprometerse. ¿Cómo está definida la zona y quién la lleva ahora? ¿Recibo cartera o parto de cero, y con qué facturación? ¿Cómo se ha fijado el objetivo del primer año y qué porcentaje del equipo lo alcanzó el año pasado? ¿Quién decide el precio y cuánto margen de maniobra tengo en descuentos? ¿Qué apoyo hay de marketing, de servicio técnico y de administración para el recobro? ¿Qué rotación ha tenido el equipo comercial en los últimos tres años? ¿Qué CRM utilizan y quién lo alimenta? Y una final que ordena todo lo demás: si dentro de doce meses estuviéramos revisando mi primer año, ¿qué tendría que haber ocurrido para que ustedes lo consideren un éxito?
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