Preparación de la entrevista
Preguntas de entrevista para banquero de inversión
Una entrevista de banca de inversión en España tiene tres capas y conviene prepararlas por separado: la conversación sobre su trayectoria y sus operaciones, el examen técnico de valoración y modelización, y los casos de criterio profesional, donde se comprueba cómo se comporta usted bajo presión y con información confidencial. A esas tres se añade una cuarta que rara vez se anuncia: en algún momento el entrevistador cambiará al inglés, porque es el idioma de trabajo con compradores y financiadores internacionales. Las respuestas modelo de esta página están escritas en primera persona para que pueda adaptarlas a su propio historial; ajústelas siempre a operaciones reales suyas y a lo que sus acuerdos de confidencialidad le permitan contar.
Written & reviewed by the CVWon Editorial Team · Updated julio 2026
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Preguntas de entrevista y respuestas modelo
Prepárese para estas preguntas frecuentes con respuestas modelo detalladas.
Técnica
¿Qué preguntas técnicas se hacen en una entrevista de Banquero de Inversión?
Estas preguntas técnicas propias del puesto pueden surgir durante su entrevista.
Situacional
¿Para qué preguntas situacionales debe prepararse en una entrevista de Banquero de Inversión?
Situaciones y preguntas de comportamiento a las que puede enfrentarse.
Preparación
Consejos de preparación
Prepare dos o tres operaciones suyas en dos formatos: una versión de noventa segundos y otra de cinco minutos con detalle técnico —hipótesis del modelo, normalización del EBITDA, estructura de precio, motivo del cierre o de la caída—. Ensáyelas en voz alta y compruebe qué puede contar según sus acuerdos de confidencialidad.
Ensaye también en inglés. En banca de inversión en España el inglés es requisito de acceso y es habitual que el entrevistador cambie de idioma sin avisar, con frecuencia justo en la parte técnica. Un walkthrough de DCF titubeante en inglés pesa más que cualquier otra respuesta.
Repase los fundamentos técnicos aunque sea sénior: los tres estados, el puente de valor de empresa a fondos propios, el LBO en papel y las preguntas de amortización. Se preguntan en todos los niveles y fallarlas se interpreta como falta de preparación, no como falta de práctica.
Estudie la casa a la que opta: sus operaciones publicadas, sus sectores, el tamaño de sus mandatos y quién compone el equipo en Madrid. No es lo mismo una boutique de doce personas donde el asociado modeliza y negocia, que una casa internacional donde el reparto de funciones es mucho más estricto.
Póngase al día del mercado ibérico: volumen y número de operaciones del último trimestre, actividad del private equity nacional, sectores con más movimiento y el efecto de los tipos de interés en las estructuras. Bastan dos o tres datos bien elegidos, mejor si son verificables.
Si el puesto toca compañías cotizadas, repase el marco regulatorio: competencias de la CNMV, requisitos de MiFID II, listas de iniciados y sondeos de mercado del Reglamento de Abuso de Mercado y el régimen de OPA. No hace falta hablar como un abogado, pero sí saber dónde están los límites.
Lleve sus propias preguntas y que sean concretas: cuántas operaciones tiene el equipo en curso, quién construye los modelos, cómo se reparten los mandatos entre oficinas, qué proporción del trabajo es originación y qué recorrido de promoción hay. Preguntar por la carga de trabajo real es legítimo y bien planteado no resta.
Prepare la respuesta sobre horarios y disponibilidad antes de que se la hagan, en tono sobrio. Reconozca los picos, explique cómo los gestiona y evite tanto la queja como el discurso de resistencia física; lo que buscan es fiabilidad en la entrega, no récords de horas.
Revise su deal list línea por línea el día anterior. Cualquier operación que aparezca en el CV puede ser objeto de diez minutos de preguntas: si no recuerda el múltiplo, la estructura de precio o por qué se cayó, es mejor no incluirla.
Cómo responder: «¿Cuáles son sus expectativas salariales?»
Respuesta modelo: «Para un puesto de asociado de M&A en Madrid, mi referencia está en una banda de 70.000 a 85.000 euros de retribución fija, más el variable habitual del equipo ligado a operaciones cerradas. Se lo digo con transparencia: hoy estoy en 68.000 euros fijos, con un variable que el año pasado supuso en torno al 35 %. No es una cifra rígida —me interesa el tipo de mandatos que lleva el equipo y el recorrido de promoción hacia VP—, pero sí necesito entender cómo se determina el variable: si depende del resultado de la firma, del equipo o de las operaciones en las que participo directamente, y si hay alguna parte garantizada el primer año, dado que voy a entrar a mitad de ciclo». Como orientación del mercado español en Madrid, y siempre en fijo bruto anual: analista en corporate finance de una Big Four, entre 30.000 y 40.000 euros; analista en boutique nacional, entre 35.000 y 50.000; analista en casa internacional, entre 55.000 y 75.000 con variables que pueden llegar a duplicar el fijo en un buen año; asociado, entre 60.000 y 95.000 según el tipo de firma; VP, entre 100.000 y 150.000; y director, a partir de 150.000, con el variable como componente principal de la retribución. Fuera de Madrid y en Barcelona o Bilbao, las bandas suelen situarse por debajo. Antes de dar una cifra, confirme si la banda que le indican incluye el variable y sobre qué base se calcula: es la diferencia más frecuente entre dos ofertas que parecen iguales.
FAQ
Preguntas frecuentes
Entre tres y cinco. Lo habitual es una primera criba con recursos humanos o con una firma de selección, una o dos entrevistas técnicas con asociados y VP, una conversación con el socio o director responsable y, en algunas casas, un caso práctico: un modelo simplificado, una valoración con información limitada o el comentario de un cuaderno de venta. En las boutiques el proceso es más corto y más directo con el socio; en las casas internacionales es más estructurado y con más entrevistadores. Cuente con que alguna de las conversaciones se desarrollará íntegramente en inglés.
Es frecuente a partir del nivel de asociado, y casi seguro si viene de fuera del sector. Los formatos más comunes son un LBO en papel con hipótesis sencillas, un DCF simplificado en Excel con límite de tiempo o la revisión crítica de una valoración con errores intencionados. Se valora tanto el resultado como el orden: estructura clara, hipótesis explicitadas y comprobaciones de coherencia. Si se queda sin tiempo, diga en voz alta qué habría hecho a continuación; el proceso de razonamiento cuenta.
Puede describir el sector, la geografía, el rango de tamaño, el lado del mandato, la estructura de la operación y su papel exacto. No debe revelar el nombre del cliente ni de los candidatos si la operación no es pública, ni cifras que permitan identificarla, ni información que siga siendo privilegiada. Un entrevistador competente no le presionará para que cruce esa línea, y si lo hace, la respuesta correcta es negarse con naturalidad: es exactamente la prueba que está haciendo. Las operaciones anunciadas o registradas ante la CNMV sí pueden comentarse con más detalle, dentro de lo publicado.
No, si se plantea en términos de organización y no de disponibilidad. Preguntar «cuántas operaciones lleva el equipo en paralelo» o «cómo se reparte el trabajo cuando coinciden dos cierres» es una pregunta profesional que además le da información valiosa. Lo que sí cae mal es plantear la conciliación como condición previa antes de haber demostrado nada, o dar por hecho que el horario será de oficina. La intensidad del sector es real y las dos partes lo saben; lo que se evalúa es si usted lo sabe también.
Le pedirán que demuestre criterio de valoración y de operación, no solo de análisis contable. Prepare bien el DCF completo, el LBO y el puente de valor de empresa a fondos propios, y traduzca su experiencia al lenguaje del mandato: en cuántos procesos ha estado, de qué tamaño, qué ajustes de deuda neta o de EBITDA normalizado identificó y cómo se reflejaron en el precio o en la estructura del contrato. También le preguntarán por qué quiere cambiar; la respuesta que funciona es querer estar en el lado de la decisión y de la negociación, no describir la auditoría como algo aburrido.
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