Preparación de la entrevista
Preguntas de entrevista para Ingeniero SRE (Site Reliability Engineer)
Un proceso de selección de Ingeniero SRE en España suele tener cuatro partes bien diferenciadas: una primera conversación con recursos humanos, una entrevista de fiabilidad con quien lidera el equipo (SLO, incidencias, guardias), un ejercicio práctico que casi nunca es de pipelines —depurar un servicio que se degrada, diseñar los SLI de un producto o resolver un problema de programación en Go o Python— y una ronda final de diseño de sistemas resilientes, a la que en banca y seguros se añade una conversación sobre resiliencia operativa y DORA. La diferencia con un proceso de DevOps es notable y conviene tenerla presente al preparar: allí le preguntarán cómo acelera la entrega de un cambio, aquí le preguntarán cómo se comporta el sistema cuando ese cambio ya está en producción y algo falla. Las respuestas que siguen están escritas en primera persona para que pueda adaptarlas a su propia experiencia; sustituya cada cifra por la suya, porque en este puesto la repregunta llega siempre.
Written & reviewed by the CVWon Editorial Team · Updated julio 2026
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Preguntas de entrevista y respuestas modelo
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Técnica
¿Qué preguntas técnicas se hacen en una entrevista de Ingeniero SRE?
Estas preguntas técnicas propias del puesto pueden surgir durante su entrevista.
Situacional
¿Para qué preguntas situacionales debe prepararse en una entrevista de Ingeniero SRE?
Situaciones y preguntas de comportamiento a las que puede enfrentarse.
Preparación
Consejos de preparación
Prepare cuatro historias completas con cifras de partida y de llegada, porque son las cuatro que van a salir: un SLO que definió desde cero, un presupuesto de error que se agotó y lo que pasó entonces, una incidencia grave que dirigió, y una reducción de toil con porcentajes. Ensáyelas en voz alta con reloj: entre dos y tres minutos cada una.
Lleve memorizados los números que no se improvisan: minutos de presupuesto de error del 99,9 %, del 99,95 % y del 99,99 %; los umbrales habituales de burn rate; el cálculo de disponibilidad de dependencias en serie. En una entrevista de SRE dudar en esas cuentas resta más de lo que parece, porque son la aritmética diaria del puesto.
Repase su propio currículum con espíritu hostil y anote la repregunta más incómoda de cada línea. Si escribió que definió SLO, prepárese para «¿sobre qué ventana y por qué ese umbral?». Si escribió que redujo el toil, prepárese para «¿cómo lo midió exactamente?». En este puesto la segunda pregunta es siempre más específica que la primera.
Practique el ejercicio técnico en condiciones reales, que aquí no suele ser de pipelines: depurar un servicio que se degrada con paneles delante, diseñar los SLI de un producto que le describen en cinco minutos, o resolver un problema de programación en Go o Python. Cronométrese y practique pensando en voz alta, porque se evalúa el razonamiento tanto como el resultado.
Averigüe antes de la entrevista si la empresa está sujeta a DORA o al Esquema Nacional de Seguridad. Si es un banco, una aseguradora, una entidad de pago o un proveedor de la Administración, prepare el vocabulario de resiliencia operativa, notificación de incidentes graves y ensayos de continuidad con RTO y RPO. Y recuerde que ahí DORA es el reglamento europeo, nunca las métricas de entrega de DevOps.
Prepare cómo va a marcar la diferencia con un perfil DevOps, porque el entrevistador la tiene en la cabeza aunque no la formule. Tenga lista una frase corta y suya, y dos ejemplos de trabajo que un DevOps no habría hecho: un modelo de capacidad, un experimento de caos, una entrega detenida por presupuesto de error.
Lleve por escrito sus propias preguntas sobre el puesto real: tamaño de la rotación de guardias y su compensación, cuántos avisos recibe una persona en un turno medio, si existe política de presupuesto de error y si alguna vez se ha aplicado, qué porcentaje del tiempo del equipo se va en operación, y quién decide cuándo se para una entrega. Las respuestas le dirán más del puesto que la descripción de la oferta.
Si el proceso incluye una ronda con la matriz del grupo, ensaye en inglés dos exposiciones concretas: la definición de un SLO y la cronología de una incidencia que dirigió. Son las dos que más se piden y las dos que peor salen improvisadas en otro idioma.
Repase su historia de guardias con datos y con límites claros: qué modelo ha hecho, qué está dispuesto a hacer y qué no. Es mucho mejor decirlo en la segunda entrevista que descubrirlo el primer mes, y quien pregunta con precisión por las guardias transmite experiencia, no reticencia.
Cómo responder: «¿Cuáles son sus expectativas salariales?»
Cuando me preguntan por mis expectativas suelo responder así: «He revisado el mercado para un perfil de SRE con siete años de experiencia en Madrid, con responsabilidad sobre catálogo de SLO y guardias, y mi horquilla está entre 62.000 € y 70.000 € brutos anuales en fijo. Antes de cerrar una cifra me gustaría entender dos cosas del paquete completo. La primera es cómo se retribuyen las guardias: si hay plus de disponibilidad por semana de retén, cómo se computan las intervenciones nocturnas y si existe descanso compensatorio, porque eso cambia sustancialmente el conjunto. La segunda es el tamaño de la rotación, que para mí es tan relevante como el importe: una rotación de ocho personas con un plus discreto me parece mejor acuerdo que una de tres con un plus alto. Con esa información puedo ajustarme dentro de la horquilla sin problema». Si insisten en que dé un número antes de darme el suyo, cierro con la parte baja más un matiz: «62.000 € es mi punto de partida razonable para el alcance descrito en la oferta; si el puesto incluye responsabilidad sobre la política de presupuesto de error de varios equipos o exposición a cumplimiento bajo DORA, hablaríamos de la parte alta». Y menciono la retribución flexible —seguro médico, formación, días de teletrabajo— al final y como complemento, nunca como sustituto del fijo.
FAQ
Preguntas frecuentes
Lo habitual son cuatro o cinco fases a lo largo de tres a cinco semanas: filtro de recursos humanos, entrevista de fiabilidad con quien lidera el equipo, ejercicio técnico, ronda de diseño de sistemas resilientes y cierre con condiciones. La diferencia con un proceso de DevOps está sobre todo en las dos rondas centrales. En DevOps el ejercicio suele ser arreglar una pipeline o escribir un módulo de Terraform; en SRE es mucho más frecuente que le pongan delante unos paneles de un servicio que se degrada y le pidan diagnosticar en voz alta, que le pidan definir los SLI y SLO de un producto que le describen en cinco minutos, o que haya un ejercicio de programación en Go o Python. La ronda de diseño también cambia de foco: en lugar de preguntarle cómo desplegaría el sistema, le preguntarán cómo se comporta cuando falla una zona, cómo evita el fallo en cascada y qué compromete en el SLA. En banca y seguros hay además una conversación específica sobre continuidad, incidentes graves y DORA.
En la mayoría de los procesos serios de España, sí, y es una de las diferencias prácticas con DevOps. El nivel esperado no es el de un desarrollador de producto, pero tampoco el de alguien que solo escribe scripts: se espera que usted pueda escribir y mantener una herramienta interna, un exportador de métricas o un operador de Kubernetes, y que entienda concurrencia, tratamiento de errores y consumo de APIs. Go y Python son los dos lenguajes dominantes en las ofertas. El ejercicio típico dura una hora e incluye tratamiento de datos, llamadas a una API con reintentos bien hechos o manipulación de estructuras. Practique pensando en voz alta y no calle mientras piensa: en estos ejercicios se puntúa cómo aborda el problema y qué casos límite considera, casi tanto como si el código compila.
La verdad, y a continuación lo que sí ha hecho. Algo como: «En mi empresa el presupuesto de error se medía y se revisaba en la reunión mensual, pero no llegó a existir una política escrita con congelación; cuando el consumo se disparó en marzo, lo llevé al comité y conseguimos que se priorizaran dos semanas de trabajo de fiabilidad, aunque fue una negociación caso a caso y no una regla automática. Es precisamente la carencia que me gustaría resolver en mi próximo puesto y ya sé cómo lo plantearía». Esa respuesta es muy superior a inventarse una congelación, porque demuestra criterio, honestidad y que entiende dónde está el límite de su experiencia. Los entrevistadores de SRE saben perfectamente que muchas empresas españolas todavía no han llegado ahí; lo que no perdonan es que alguien describa una práctica madura y se derrumbe en la tercera repregunta.
Las que revelan cómo es de verdad el puesto. Cuántas personas hay en la rotación de guardias y cuántos avisos recibe una persona en un turno medio; si existe política de presupuesto de error por escrito y si alguna vez se ha aplicado una congelación; qué porcentaje del tiempo del equipo se va en operación reactiva; quién puede decidir que se para una entrega; si los equipos de producto tienen guardia sobre sus propios servicios o si todo recae en el equipo de SRE; y cuándo fue la última incidencia grave y qué salió del post-mortem. Esa última pregunta es especialmente reveladora: si le responden con detalle y sin incomodidad, la cultura sin culpables existe; si le responden con evasivas o con el nombre de un proveedor al que culpar, ya sabe a qué atenerse.
Sí, y es buena señal que lo hagan pronto en lugar de dejarlo para el final. La disponibilidad fuera de jornada es parte del puesto en casi cualquier oferta de SRE en España, y ambas partes ganan aclarándolo antes de invertir cuatro semanas en un proceso. Responda con datos de su experiencia y con límites claros, no con una disponibilidad absoluta que después le pesará. Pregunte a su vez por el tamaño de la rotación, la ventana de intervención comprometida, cómo se retribuye el retén y si hay descanso compensatorio tras una noche de trabajo. Recuerde que estas condiciones no están unificadas: el convenio estatal de consultoría y tecnologías de la información marca el marco general, pero el importe y el cómputo se pactan en cada empresa, y hay obligaciones que sí son de ley, como el registro de jornada y el descanso mínimo entre jornadas.
No hace falta un portafolio al uso, pero sí conviene llevar dos cosas en la cabeza y una en el bolsillo. En la cabeza, sus cifras: número de servicios y de SLO, disponibilidad antes y después, avisos por turno, porcentaje de toil, número de incidencias dirigidas. En el bolsillo, una hoja con esos mismos datos por si el nervio le juega una mala pasada; consultarla brevemente no resta credibilidad, al contrario. Si tiene material público —una charla en un meetup, un artículo sobre una incidencia, una herramienta de observabilidad publicada— menciónelo, porque en la comunidad española de fiabilidad ese tipo de aportación se valora y se recuerda. Lo que no funciona es llevar un post-mortem real de su empresa: son documentos internos y sacarlos dice de usted justo lo contrario de lo que quiere transmitir.
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