Preparación de la entrevista
Preguntas de entrevista para Logopeda (España)
Una entrevista de logopedia en España casi nunca se queda en la conversación: en el hospital le plantearán un caso clínico, en el gabinete le pedirán que explique un plan de tratamiento como si tuviera delante a la familia, en el CDIAT querrán saber cómo trabaja con los padres y en el colegio le preguntarán cómo se coordina con el tutor y con el departamento de orientación. Conviene además tener presente que cada circuito selecciona de una forma: el sistema público de salud resuelve por bolsa y concurso-oposición, donde pesa el baremo de méritos y el supuesto práctico más que la entrevista; el concertado y el privado sí entrevistan a fondo; y la escuela pública, que contrata Maestros de Audición y Lenguaje, ni siquiera es un proceso de logopedas. Las respuestas modelo que siguen están escritas en primera persona para que pueda adaptarlas a su experiencia; cambie las cifras por las suyas, porque una cifra inventada se cae en la segunda repregunta.
Written & reviewed by the CVWon Editorial Team · Updated julio 2026
Cree su CVPreguntas y respuestas
Preguntas de entrevista y respuestas modelo
Prepárese para estas preguntas frecuentes con respuestas modelo detalladas.
Técnica
¿Qué preguntas técnicas se hacen en una entrevista de Logopeda?
Estas preguntas técnicas propias del puesto pueden surgir durante su entrevista.
Situacional
¿Para qué preguntas situacionales debe prepararse en una entrevista de Logopeda?
Situaciones y preguntas de comportamiento a las que puede enfrentarse.
Preparación
Consejos de preparación
Averigüe antes de la entrevista a cuál de los tres circuitos pertenece la plaza: sanitario, educativo o atención temprana. Cambia la población, el vocabulario, las cifras que debe llevar preparadas y hasta el tipo de contrato, y presentarse con el discurso equivocado se nota en el primer minuto.
Lleve dos o tres casos anonimizados listos para contar en un minuto cada uno, con la estructura de evaluación inicial, objetivos, intervención, medida y alta. Es el material con el que se responde a la mitad de las preguntas técnicas sin sonar teórica.
Repase los instrumentos que ha puesto en el CV, incluida la edad de aplicación y qué le aporta cada uno. Si ha escrito PLON-R, CELF-5, PROLEC-R, MECV-V o el Test de Boston, dé por hecho que le preguntarán por al menos uno y que la repregunta será por qué eligió ese y no otro.
Prepare la conversación sobre métodos sin evidencia. Es muy probable que salga, en forma de pregunta directa o de caso con una familia exigente, y lo que se evalúa no es su firmeza sino cómo dice que no sin perder al paciente.
Lleve la documentación en carpeta: título, certificado de colegiación con el número, seguro de responsabilidad civil, certificados de formación continuada con horas y créditos, y el certificado negativo del Registro Central de Delincuentes Sexuales si el puesto implica trabajar con menores. En muchos centros lo piden en la misma entrevista.
Si concurre a una bolsa o a una oposición del servicio de salud, dedique el tiempo al autobaremo y al supuesto práctico, no al discurso: el orden de la lista lo decide la puntuación de los méritos, y un documento acreditativo mal presentado cuesta más que una mala entrevista.
Tenga preparada la horquilla salarial del circuito concreto y sus propios mínimos antes de entrar, porque en gabinete es habitual que le propongan un modelo de porcentaje por sesión y esa conversación no se improvisa bien.
Prepare tres preguntas para el final: duración real de la sesión y ratio de pacientes, tiempo asignado dentro de la jornada para informes y coordinación, y si existe supervisión de casos o apoyo a la formación continuada. Son las que mejor predicen si el puesto se va a poder ejercer con calidad.
Ensaye en voz alta una devolución a una familia, tal cual la haría en consulta. Es la prueba práctica más habitual en gabinetes y en centros de atención temprana, y improvisarla suena siempre a folleto.
Cómo responder: «¿Cuáles son sus expectativas salariales?»
Antes de darle una cifra me gustaría confirmar cuatro datos, porque cambian mucho el cálculo: si el contrato es a jornada completa o parcial, cuántas pagas tiene, qué convenio se aplica y si la retribución es fija o incluye un porcentaje por sesión. Con esa información le respondo con precisión. Partiendo de mi situación, tengo once años de ejercicio, seis de ellos en el ámbito hospitalario con disfagia, afasia y rehabilitación de laringectomizados, máster universitario oficial de 60 ECTS y unas trescientas cuarenta horas de formación continuada acreditada, y en mi último puesto sostenía diez sesiones diarias con reevaluación pautada. Para un puesto de estas características a jornada completa, mi expectativa está en la parte alta de la horquilla habitual del sector: si hablamos de gabinete o de atención temprana por convenio, sé que la referencia se mueve en torno a los mil doscientos a mil seiscientos euros brutos mensuales en catorce pagas, y ahí me situaría en el tramo superior por la especialización en adultos; si el puesto es de una plaza del servicio de salud, la retribución la fija la tabla del subgrupo A2 con sus complementos y ahí no hay nada que negociar más allá de la jornada y de los turnos. En cualquier caso valoro el paquete completo: duración de la sesión, tiempo dentro de la jornada para informes y coordinación, número de pacientes al día, apoyo a la formación acreditada y estabilidad del contrato. Si su horquilla queda por debajo de lo que le he dicho, dígamelo con franqueza y vemos si hay margen en jornada, en variable o en formación antes de descartarnos mutuamente.
FAQ
Preguntas frecuentes
Con mucha frecuencia, sí, aunque casi nunca se anuncia como tal. Los formatos habituales son tres: un caso clínico que se plantea de viva voz y sobre el que le piden evaluación, objetivos y plan; un ejercicio de interpretación, por ejemplo comentar el perfil de una prueba ya corregida o proponer qué instrumentos aplicaría a un caso; y un juego de rol en el que el entrevistador hace de padre o de paciente y usted debe explicarle el diagnóstico o el tratamiento. En hospital es más probable el caso clínico de disfagia o afasia; en gabinete y en atención temprana, la devolución a la familia. En oposiciones y bolsas, el peso lo lleva el supuesto práctico escrito, que sigue la estructura de evaluación, diagnóstico logopédico, objetivos, intervención y criterios de alta.
El hospital pregunta por procedimiento, seguridad y trabajo en equipo: cómo explora, qué hace ante un signo de alarma, cómo comunica una pauta a enfermería, cómo prioriza cuando tiene diez interconsultas y seis horas. El CDIAT pregunta por familia y por entorno: cómo trabaja con los padres dentro de la sesión, cómo redacta pautas para el domicilio, cómo se coordina con la escuela infantil, cómo encaja en un equipo con psicología, fisioterapia y trabajo social, y cómo maneja la transición del niño a Educación Infantil. Son dos culturas profesionales distintas y conviene no llevar el vocabulario de una a la otra.
Sobre todo su encaje con el funcionamiento del centro, porque el trabajo depende de la coordinación. Prepárese para hablar de cómo se organiza con los tutores y con el departamento de orientación, de cómo decide entre apoyo dentro del aula y sesión individual, de cómo redacta informes que sirvan para las adaptaciones, de cómo se comunica con las familias en un contexto en el que también son clientes del centro, y de cómo se relaciona con el equipo de orientación educativa de zona. Tenga en cuenta que la figura pública equivalente en la escuela es el Maestro de Audición y Lenguaje, del Cuerpo de Maestros; en la concertada y en la privada sí se contrata a logopedas directamente, con las condiciones del convenio de enseñanza y a menudo con jornada parcial.
Con respeto y sin sermón, pero sin fingir. Puede decir que no lo utiliza porque no conoce evidencia que lo respalde para ese objetivo, que le interesa saber qué resultados observan ellos y con qué lo miden, y que su forma de trabajar consiste en fijar un objetivo, un plazo y una medida. Esa respuesta demuestra criterio y a la vez deja abierta la conversación. Si el centro insiste en que sería una condición para el puesto, tiene una información valiosa: sabrá antes de firmar que le van a pedir sostener ante familias algo de lo que no puede responder profesionalmente.
El título del Grado en Logopedia y el del máster, el certificado de colegiación con el número y el justificante del seguro de responsabilidad civil, los certificados de formación continuada con horas y créditos, y el certificado negativo del Registro Central de Delincuentes Sexuales si va a trabajar con menores, que es obligatorio y en muchos centros se pide antes de la incorporación. Añada una carpeta con dos o tres informes logopédicos anonimizados, sin ningún dato identificativo, porque enseñar cómo redacta y cómo fija objetivos convence más que describirlo. Si concurre a una bolsa, lleve además el autobaremo con la documentación acreditativa ordenada en el mismo orden que la convocatoria.
Pregunte lo que determina si el puesto se puede ejercer bien: duración real de la sesión y número de pacientes al día, si hay tiempo asignado dentro de la jornada para informes y coordinación, quién deriva y de dónde llegan los pacientes, si existe supervisión de casos o sesión clínica, qué material y qué pruebas actualizadas tiene el centro, y qué apoyo hay para la formación acreditada. Añada las condiciones concretas: tipo de contrato, convenio aplicable, jornada, pagas y periodo de prueba. Son preguntas que un profesional con criterio hace, y que además le evitan aceptar un puesto que no podría sostener seis meses.
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