Preparación de la entrevista

Preguntas de entrevista para Logopeda (España)

Una entrevista de logopedia en España casi nunca se queda en la conversación: en el hospital le plantearán un caso clínico, en el gabinete le pedirán que explique un plan de tratamiento como si tuviera delante a la familia, en el CDIAT querrán saber cómo trabaja con los padres y en el colegio le preguntarán cómo se coordina con el tutor y con el departamento de orientación. Conviene además tener presente que cada circuito selecciona de una forma: el sistema público de salud resuelve por bolsa y concurso-oposición, donde pesa el baremo de méritos y el supuesto práctico más que la entrevista; el concertado y el privado sí entrevistan a fondo; y la escuela pública, que contrata Maestros de Audición y Lenguaje, ni siquiera es un proceso de logopedas. Las respuestas modelo que siguen están escritas en primera persona para que pueda adaptarlas a su experiencia; cambie las cifras por las suyas, porque una cifra inventada se cae en la segunda repregunta.

Written & reviewed by the CVWon Editorial Team · Updated julio 2026

Cree su CV

Preguntas y respuestas

Preguntas de entrevista y respuestas modelo

Prepárese para estas preguntas frecuentes con respuestas modelo detalladas.

Por qué se hace esta pregunta

Es la pregunta que ordena toda la entrevista y con la que quien selecciona comprueba si usted sabe a qué circuito se está presentando. Una respuesta cronológica y neutra obliga al entrevistador a buscar él la conexión con el puesto, y casi nunca lo hace a su favor.

Respuesta modelo

Soy logopeda colegiada con once años de ejercicio y he trabajado en los tres circuitos de la profesión, lo que me permite situar rápido cualquier caso. Empecé cinco años en un CDIAT concertado con 34 casos activos de 0 a 6 años, trabajando siempre con la familia dentro de la sesión y con visita trimestral a la escuela infantil. Después estuve tres cursos en un colegio concertado con 31 alumnos en programa de apoyo, y desde 2020 estoy en el servicio de rehabilitación de un hospital, con disfagia, afasia tras ictus, disartria y rehabilitación de laringectomizados: unas diez sesiones diarias de treinta minutos y entre nueve y once exploraciones semanales con MECV-V. Encajo en este puesto porque la población que ustedes atienden es la que llevo seis años viendo a diario y porque estoy acostumbrada a trabajar dentro de un equipo, no en paralelo a él: mis informes se leen en la sesión clínica y mis pautas de textura las aplica enfermería.

Prepare tres versiones de dos minutos, una por circuito, y elija la que corresponda antes de entrar. Termine siempre con una frase que una su experiencia con la población concreta del centro; no recite el CV en orden.

Por qué se hace esta pregunta

Se quiere descartar que el motivo real sea un conflicto no resuelto o el cansancio, y se quiere comprobar si el cambio está pensado o es una reacción. En una profesión con mucha rotación entre gabinetes, la estabilidad se valora explícitamente.

Respuesta modelo

No es una huida, es un cambio de foco. En el CDIAT aprendí a trabajar con familias y a moverme en equipo interdisciplinar, y eso me sigue sirviendo cada día, pero quería profundizar en la patología del adulto, sobre todo en disfagia y afasia, que es donde veo un impacto clínico más inmediato y donde hay una evidencia que se actualiza muy rápido. Preparé el cambio antes de darlo: cursé un experto universitario en disfagia orofaríngea y sesenta horas acreditadas de valoración e intervención, y entré por bolsa. Lo que busco ahora es un servicio con volumen suficiente para mantener esa competencia y con reevaluación pautada, porque trabajar sin medir el cambio me parece la peor forma de perder el criterio.

Hable siempre de lo que va a buscar, nunca de lo que deja atrás. Si sale de una situación mala, resúmala en una frase neutra y pase enseguida a la formación o a la decisión que tomó para reorientarse.

Por qué se hace esta pregunta

En logopedia la adherencia depende de la familia, y la primera devolución determina si vuelven o no. Quien entrevista quiere oír pedagogía real, no jerga, y quiere ver si usted es capaz de dar una mala noticia sin desarmar a nadie.

Respuesta modelo

Primero pregunto qué han entendido hasta ahora y qué les preocupa más, porque muchas veces llegan con una etiqueta suelta del colegio o de internet. Después explico lo que he visto con ejemplos de la propia evaluación: le enseño que en el CELF-5 la comprensión de estructuras gramaticales queda muy por debajo de lo esperado para su edad mientras que el vocabulario está dentro de la media, y les pongo un ejemplo cotidiano de lo que eso significa en casa y en clase. Evito el diagnóstico como sentencia y hablo de perfil y de objetivos: qué vamos a trabajar los tres próximos meses, cómo lo vamos a medir y cuándo volveremos a evaluar. Termino siempre con dos pautas concretas y breves para el domicilio, porque una familia que sale con cinco tareas no hace ninguna. Y digo con claridad lo que no sé: si el pronóstico depende de la evolución, lo digo así en lugar de tranquilizar de más.

Lleve preparada una devolución concreta de un caso anonimizado y cuéntela como la contaría en consulta. Si el entrevistador le pide que se lo explique a él como si fuera el padre, acepte el juego: es la mejor oportunidad de la entrevista.

Por qué se hace esta pregunta

Distingue al profesional con método del que trabaja por inercia, y en el sector privado tiene además una lectura económica: quien nunca da altas llena la agenda pero quema la reputación del gabinete.

Respuesta modelo

Con criterios fijados en la evaluación inicial, no con una impresión al final. Cuando abro un caso escribo los objetivos en términos operativos y la medida con la que voy a comprobarlos, y fijo la reevaluación, que en infantil suelo poner a las doce semanas y en disfagia a las cuatro. Doy el alta cuando se cumplen los objetivos y el cambio se mantiene fuera de la sesión, que es lo que compruebo con la familia y con el tutor. También doy el alta cuando llevo un tiempo razonable sin cambio medible y he descartado lo que estaba en mi mano: entonces reoriento el caso o derivo, en lugar de sostener sesiones indefinidas. En el año pasado el 58 % de mis casos infantiles se cerró antes de los doce meses, y llevo el registro precisamente para poder responder a esta pregunta con datos.

Diga en voz alta que fija los criterios de alta al principio, no al final. Es una de las frases que más rápido separa a un candidato del resto, y muy pocos la dicen.

Por qué se hace esta pregunta

Es una prueba de honestidad profesional y de seguridad clínica. En una profesión sanitaria, quien dice dominarlo todo genera más desconfianza que quien acota su alcance, porque el entrevistador sabe que nadie cubre todo el espectro.

Respuesta modelo

Domino la disfagia orofaríngea del adulto, la afasia y la disartria, la rehabilitación del laringectomizado y toda la patología infantil del lenguaje oral: TDL, dislalias, trastornos fonológicos y tartamudez. Manejo con soltura PLON-R, CELF-5, el Registro Fonológico Inducido, PROLEC-R, el Test de Boston y el MECV-V. Donde no me considero competente todavía es en voz cantada y en implante coclear en edad adulta: he tratado hipoacusia infantil y trabajo bien la rehabilitación auditiva básica, pero un caso de implante en adulto con expectativas altas lo derivaría o pediría supervisión. Prefiero decirlo antes que aceptarlo y hacerlo a medias.

Nombre dos o tres áreas fuertes con los instrumentos que las acompañan y una limitación real, seguida de lo que hace ante ella: derivar, pedir supervisión o formarse. Nunca use una falsa debilidad.

Por qué se hace esta pregunta

El volumen es real y el entrevistador sabe que la calidad del registro es lo primero que se sacrifica. Además comprueba si usted plantea los problemas de carga de forma profesional o si va a ser una fuente de conflicto.

Respuesta modelo

Con tres reglas. La primera es preparar el día antes: dejo el material y la hoja de objetivos de cada sesión listos la tarde anterior, lo que me ahorra unos cinco minutos por paciente. La segunda es registrar dentro de la sesión, no al final del día: los últimos tres minutos son de anotación en la historia clínica, con un formato corto y siempre igual, objetivo trabajado, respuesta, pauta para casa. La tercera es agrupar por tipo: en el hospital dejo las interconsultas de disfagia en la primera franja de la mañana, porque dependen del desayuno y de la disponibilidad de enfermería, y reservo la última hora para informes y coordinación. Cuando el volumen sube por encima de lo asumible lo digo con datos, no como queja: doce pacientes al día en sesiones de treinta minutos significa que algo se cae, y prefiero acordar qué se cae con el responsable a decidirlo por mi cuenta.

Dé un método concreto con tiempos, no una declaración de organización. Y mencione una vez, sin dramatismo, cuál es el límite a partir del cual pediría revisar la agenda.

Por qué se hace esta pregunta

En logopedia circulan muchas propuestas comerciales y el empleador necesita saber si usted va a sostener el criterio clínico del centro o a introducir prácticas que luego tendrá que justificar ante familias o ante una reclamación.

Respuesta modelo

Sigo las revistas de la profesión y las guías de las sociedades científicas, y hago formación acreditada con créditos CFC: unas trescientas cuarenta horas en los últimos cinco años, casi todas en disfagia, afasia y voz. También asisto al Congreso Nacional de Logopedia, donde he presentado dos pósteres sobre cribado de disfagia. Sobre los métodos sin evidencia, mi posición es clara y la digo también a las familias: no los uso, y explico por qué sin descalificar a quien los ha probado. Suelo reconducir la conversación hacia lo que sí podemos medir, propongo un plazo y una prueba concreta, y ofrezco revisar juntos el resultado. Es más eficaz que un no rotundo, y deja al paciente en el sitio correcto.

Cuantifique la formación en horas y créditos y nombre una fuente concreta que consulte. Y practique cómo dice que no a una familia sin humillarla: esa es la parte que de verdad se está evaluando.

Por qué se hace esta pregunta

Se comprueba si su proyecto profesional es compatible con la plaza y si va a marcharse en cuanto salga una bolsa. También es la ocasión de ver si usted tiene criterio sobre lo que necesita para trabajar bien.

Respuesta modelo

Me veo en el mismo ámbito, con más profundidad y no en otro sitio. A tres años me gustaría haber consolidado la parte de disfagia con un protocolo de cribado funcionando en planta y haber empezado a tutelar estudiantes del Prácticum, que es algo que ya hago treinta horas al año y que me obliga a mantenerme al día. De este centro espero tres cosas concretas: sesiones de una duración que permita trabajar de verdad, tiempo asignado para informes y coordinación, y acceso a formación acreditada o al menos facilidades para hacerla. Si además existe una vía para participar en la sesión clínica del servicio, para mí es un factor decisivo.

Pida cosas concretas y verificables: duración de sesión, tiempo para informes, formación. De paso evitará la respuesta de manual y obtendrá información real sobre el puesto antes de aceptarlo.

Técnica

¿Qué preguntas técnicas se hacen en una entrevista de Logopeda?

Estas preguntas técnicas propias del puesto pueden surgir durante su entrevista.

Antes de nada compruebo que el paciente está alerta, con buen control cefálico y sedestación, y que hay aspiración disponible; si no se cumple, no exploro. Utilizo el método de exploración clínica volumen-viscosidad con las tres viscosidades, néctar, líquido y pudin, y volúmenes crecientes de cinco, diez y veinte mililitros, empezando por néctar por seguridad. Monitorizo la saturación con pulsioximetría y vigilo dos grupos de signos: los de eficacia, sello labial, residuo oral, deglución fraccionada y residuo faríngeo, y los de seguridad, tos, cambio de voz y desaturación de tres puntos o más. Interrumpo la serie en cuanto aparece un signo de seguridad y no sigo subiendo volumen. Con el resultado pauto la viscosidad y el volumen seguros, la adaptación de textura según los niveles IDDSI, las maniobras posturales que procedan y la necesidad de espesante, lo dejo escrito en la historia y lo comunico a enfermería y a la familia. Si hay sospecha de aspiración silente o el cuadro no cuadra, pido prueba instrumental, videofluoroscopia o fibroendoscopia, porque el MECV-V es un cribado clínico y no sustituye a la exploración instrumental.

Empiezo por la anamnesis con la familia, con atención al desarrollo temprano, a los antecedentes de otitis de repetición y a los antecedentes familiares, y compruebo que existe un cribado auditivo reciente: sin descartar hipoacusia no se evalúa lenguaje. Después separo lo que es habla de lo que es lenguaje. Para el habla utilizo el Registro Fonológico Inducido y una muestra de habla espontánea de la que calculo el porcentaje de consonantes correctas y clasifico los procesos de simplificación fonológica que persisten por encima de lo esperado a su edad. Para el lenguaje aplico el PLON-R, que está baremado de tres a seis años y me da un perfil rápido de forma, contenido y uso, y si hace falta profundizo en comprensión con el CEG y en expresión con el BLOC o el EOWPVT para vocabulario expresivo. Exploro también los órganos bucofonatorios y la deglución, porque una deglución atípica, un frenillo corto o una respiración oral pueden estar detrás. Con eso decido si estamos ante un trastorno de los sonidos del habla, un retraso o un perfil compatible con TDL, y si procede derivo a otorrinolaringología o a ortodoncia.

El retraso del lenguaje es una adquisición tardía que sigue la secuencia evolutiva normal y que tiende a resolverse, con o sin intervención, acercándose al patrón esperado. El trastorno del desarrollo del lenguaje es persistente, con un perfil desviado y no solo retrasado, afecta al funcionamiento del niño en la escuela y en las relaciones, y no se explica por una condición biomédica diferenciadora como una hipoacusia, una discapacidad intelectual o un trastorno del espectro autista. La etiqueta TEL, trastorno específico del lenguaje, se ha ido sustituyendo por TDL a raíz del consenso internacional que revisó la terminología, porque el adjetivo específico resultaba engañoso: sugería un problema aislado y limpio cuando en la práctica coexiste con dificultades atencionales, de memoria de trabajo y de lectoescritura. En el informe uso TDL y explico el perfil por áreas, que es lo que de verdad orienta la intervención y las adaptaciones en el colegio.

Primero evalúo con el Test de Boston para tener un perfil de expresión, comprensión, repetición y denominación, y complemento la comprensión con el Token Test. En esa fase mi prioridad es doble: recuperar canal de comunicación funcional desde el primer día y trabajar el nivel lingüístico. Como objetivo funcional, dejo un sistema de apoyo desde la primera semana, un cuaderno de comunicación con pictogramas y respuestas sí y no fiables, y formo a la familia en cómo dar tiempo, hacer preguntas cerradas y no completar las frases del paciente. Como objetivo lingüístico, trabajo denominación por confrontación visual con jerarquía de ayudas semánticas y fonológicas, producción de estructuras simples de sujeto y verbo y automatismos, y voy generalizando a situaciones reales de la planta. Reevalúo a las ocho semanas con las mismas subpruebas para poder comparar. Y vigilo dos cosas que en esa fase van unidas a la afasia: la disfagia, porque en el ictus es muy frecuente, y el estado de ánimo, para derivar a psicología si aparece un cuadro depresivo.

El trabajo empieza antes de la cirugía, con una sesión informativa en la que explico al paciente y a la familia qué va a cambiar y qué opciones de voz existirá, porque llegar sin esa información multiplica la angustia postoperatoria. Después trabajo tres vías. La prótesis fonatoria traqueoesofágica es la que da mejor resultado en la mayoría de los casos y la que suele indicarse cuando la coloca el otorrinolaringólogo; ahí mi papel es enseñar la oclusión del estoma, la coordinación con la espiración, el mantenimiento y la higiene. La voz erigmofónica es la alternativa sin dispositivo y requiere entrenar la insuflación y la eructación controlada; es más lenta y no todos los pacientes la consiguen. La laringe electrónica es la más rápida de instaurar y la uso desde el principio como puente para que el paciente no se quede sin comunicación mientras entrena las otras. En paralelo trabajo la deglución si ha habido cambios, la higiene traqueal y la humidificación, y coordino con enfermería y con la asociación de laringectomizados, que aporta un apoyo entre pares que ninguna sesión sustituye.

Lo primero es comprobar que existe una exploración laríngea reciente por otorrinolaringología: sin conocer el estado de las cuerdas no inicio tratamiento, porque una disfonía persistente exige descartar lesión. A partir de ahí hago una valoración perceptiva con la escala GRBAS, mido el tiempo máximo de fonación, hago un análisis acústico y le paso el VHI-30 para cuantificar el impacto que la voz tiene en su vida. Analizo también el uso real: horas de clase, ruido de fondo, hidratación, uso de la voz fuera del trabajo, reflujo, tabaco y si grita en el patio, que en infantil es casi siempre el factor decisivo. El plan combina higiene vocal con medidas concretas y verificables, ejercicios de tracto vocal semiocluido como base del entrenamiento, trabajo de coordinación fonorrespiratoria y estrategias de aula, desde captar la atención sin levantar la voz hasta usar amplificación si el centro la tiene. Reevalúo con el VHI-30 y con la escala perceptiva a las ocho semanas, porque con la voz profesional la sensación de mejoría llega antes que el cambio real y hay que poder demostrarlo.

Valoro el riesgo antes de decidir, porque a esa edad muchas disfluencias remiten pero otras no, y esperar sin criterio es tan malo como tratar sin criterio. Miro el tiempo de evolución, que en su caso ya supera los seis meses, el tipo de disfluencia, si hay repeticiones de sonido o sílaba, prolongaciones y bloqueos en lugar de repeticiones de palabra entera, la presencia de tensión, esfuerzo o conductas asociadas, los antecedentes familiares de tartamudez persistente, si el propio niño muestra conciencia o evitación, y si hay además dificultades de lenguaje. Cuantifico con el SSI-4 y con un recuento de sílabas tartamudeadas en muestras de casa y de la sesión. Con ese perfil, y siendo un caso con seis meses de evolución, yo intervengo: aplico un programa con evidencia, tipo Lidcombe o un enfoque de interacción con los padres, y en cualquier caso trabajo con la familia el ritmo de habla, los turnos y la actitud ante los bloqueos. Y explico a los padres desde el principio que intervenir pronto no significa que el niño vaya a tartamudear toda la vida, que es lo que suelen temer.

Situacional

¿Para qué preguntas situacionales debe prepararse en una entrevista de Logopeda?

Situaciones y preguntas de comportamiento a las que puede enfrentarse.

Lo primero es no interpretarlo como falta de interés, porque casi nunca lo es. Cito a los padres sin el niño y pregunto qué está pasando en el día a día: a veces son horarios imposibles, a veces uno de los dos no está de acuerdo con el tratamiento, y a veces las pautas que di eran sencillamente demasiadas o poco claras. Después reduzco a una sola pauta, la más corta y la más ligada a una rutina que ya exista, por ejemplo dos minutos durante el baño o el trayecto al colegio, y la dejo por escrito con un ejemplo. Si es posible, hago que la practiquen delante de mí en la sesión, porque leer una pauta y ejecutarla no es lo mismo. Fijo una revisión a las cuatro semanas y digo con transparencia que, si no hay generalización fuera de la sesión, replantearemos el caso, quizá espaciando sesiones o derivando. En un caso reciente resultó que el niño pasaba las tardes con los abuelos, así que rehice la pauta con ellos y en dos meses recuperamos la progresión.

Primero atiendo la seguridad del paciente: compruebo si ha habido tos, cambio de voz o desaturación, lo dejo incorporado, aviso a enfermería y, si hay signos de aspiración, al médico responsable de inmediato, y lo registro en la historia clínica con la hora y lo observado. Después reviso qué ha fallado en el circuito, y normalmente no es una persona sino un punto de la cadena: la pauta no llegó a cocina, el cartel de cabecera no estaba, el paciente cambió de habitación o entró un turno nuevo sin traspaso. Lo hablo con la supervisora de la unidad en términos de proceso, no de culpa, y propongo la medida más barata que lo evite, que en mi hospital fue un cartel normalizado en la cabecera con la viscosidad y el volumen y la verificación en el cambio de turno. Si el fallo se repite, lo llevo a la sesión clínica con los datos, porque una pauta de disfagia que no llega a la bandeja es un riesgo de neumonía por aspiración y no un asunto de coordinación menor.

Le agradezco que me lo plantee y le explico lo que sí puedo hacer, que es distinto. Le digo que sacarlo justo en Lengua es contraproducente porque pierde precisamente el contenido en el que necesita apoyo, y le propongo dos alternativas concretas: intervenir dentro del aula durante una parte de la sesión, trabajando con su grupo y sobre el mismo contenido, y complementar con una sesión individual en otra franja horaria. Le ofrezco también dos o tres estrategias que él puede aplicar en clase sin trabajo extra, como dar más tiempo de respuesta, comprobar la comprensión de la consigna o permitir respuesta oral en lugar de escrita. Y le enseño el objetivo del alumno por escrito para que vea que no es una preferencia mía sino un plan con criterios. Si aun así hay desacuerdo, lo llevo al departamento de orientación, que es quien coordina las medidas, en lugar de decidirlo yo por mi cuenta.

No entro a discutir el método de entrada, porque eso convierte la conversación en una pelea que no gana nadie. Primero pregunto qué espera conseguir con él, y casi siempre detrás hay una preocupación concreta y legítima, normalmente prisa. Reconozco esa preocupación y luego explico por qué no lo uso, con lenguaje claro: no hay evidencia que respalde que consiga eso que él espera, y yo respondo profesionalmente de lo que aplico. A continuación traslado la conversación a un terreno comprobable: le propongo un objetivo concreto, un plazo de ocho o doce semanas y la prueba con la que vamos a medirlo, y me comprometo a enseñarle el resultado sea cual sea. Si aun así decide irse, le entrego el informe con la evaluación y los objetivos para que el siguiente profesional no empiece de cero, y se lo digo sin resentimiento. Prefiero perder un caso a aplicar algo que no puedo sostener, y así se lo explicaría también a la dirección del centro.

Lo planteo con números y con una propuesta, no como queja. Calculo lo que supone: catorce sesiones de treinta minutos son siete horas de atención directa, a lo que hay que sumar entrada y salida de pacientes, registro, informes y coordinación, y eso no cabe en la jornada. Llevo ese cálculo al responsable con dos o tres opciones: reservar una franja fija diaria para documentación, alternar días de mayor y menor carga, o normalizar el registro con un formato breve que reduzca el tiempo por paciente. Mientras se decide, priorizo la seguridad y lo que es obligatorio: la historia clínica se cumplimenta siempre, aunque sea escueta, porque es un documento clínico y legal. Lo que no hago es sostener la situación en silencio durante meses y registrar de memoria por la noche, porque ahí el riesgo deja de ser mío y pasa a ser del paciente y del centro.

Preparación

Consejos de preparación

1

Averigüe antes de la entrevista a cuál de los tres circuitos pertenece la plaza: sanitario, educativo o atención temprana. Cambia la población, el vocabulario, las cifras que debe llevar preparadas y hasta el tipo de contrato, y presentarse con el discurso equivocado se nota en el primer minuto.

2

Lleve dos o tres casos anonimizados listos para contar en un minuto cada uno, con la estructura de evaluación inicial, objetivos, intervención, medida y alta. Es el material con el que se responde a la mitad de las preguntas técnicas sin sonar teórica.

3

Repase los instrumentos que ha puesto en el CV, incluida la edad de aplicación y qué le aporta cada uno. Si ha escrito PLON-R, CELF-5, PROLEC-R, MECV-V o el Test de Boston, dé por hecho que le preguntarán por al menos uno y que la repregunta será por qué eligió ese y no otro.

4

Prepare la conversación sobre métodos sin evidencia. Es muy probable que salga, en forma de pregunta directa o de caso con una familia exigente, y lo que se evalúa no es su firmeza sino cómo dice que no sin perder al paciente.

5

Lleve la documentación en carpeta: título, certificado de colegiación con el número, seguro de responsabilidad civil, certificados de formación continuada con horas y créditos, y el certificado negativo del Registro Central de Delincuentes Sexuales si el puesto implica trabajar con menores. En muchos centros lo piden en la misma entrevista.

6

Si concurre a una bolsa o a una oposición del servicio de salud, dedique el tiempo al autobaremo y al supuesto práctico, no al discurso: el orden de la lista lo decide la puntuación de los méritos, y un documento acreditativo mal presentado cuesta más que una mala entrevista.

7

Tenga preparada la horquilla salarial del circuito concreto y sus propios mínimos antes de entrar, porque en gabinete es habitual que le propongan un modelo de porcentaje por sesión y esa conversación no se improvisa bien.

8

Prepare tres preguntas para el final: duración real de la sesión y ratio de pacientes, tiempo asignado dentro de la jornada para informes y coordinación, y si existe supervisión de casos o apoyo a la formación continuada. Son las que mejor predicen si el puesto se va a poder ejercer con calidad.

9

Ensaye en voz alta una devolución a una familia, tal cual la haría en consulta. Es la prueba práctica más habitual en gabinetes y en centros de atención temprana, y improvisarla suena siempre a folleto.

Cómo responder: «¿Cuáles son sus expectativas salariales?»

Antes de darle una cifra me gustaría confirmar cuatro datos, porque cambian mucho el cálculo: si el contrato es a jornada completa o parcial, cuántas pagas tiene, qué convenio se aplica y si la retribución es fija o incluye un porcentaje por sesión. Con esa información le respondo con precisión. Partiendo de mi situación, tengo once años de ejercicio, seis de ellos en el ámbito hospitalario con disfagia, afasia y rehabilitación de laringectomizados, máster universitario oficial de 60 ECTS y unas trescientas cuarenta horas de formación continuada acreditada, y en mi último puesto sostenía diez sesiones diarias con reevaluación pautada. Para un puesto de estas características a jornada completa, mi expectativa está en la parte alta de la horquilla habitual del sector: si hablamos de gabinete o de atención temprana por convenio, sé que la referencia se mueve en torno a los mil doscientos a mil seiscientos euros brutos mensuales en catorce pagas, y ahí me situaría en el tramo superior por la especialización en adultos; si el puesto es de una plaza del servicio de salud, la retribución la fija la tabla del subgrupo A2 con sus complementos y ahí no hay nada que negociar más allá de la jornada y de los turnos. En cualquier caso valoro el paquete completo: duración de la sesión, tiempo dentro de la jornada para informes y coordinación, número de pacientes al día, apoyo a la formación acreditada y estabilidad del contrato. Si su horquilla queda por debajo de lo que le he dicho, dígamelo con franqueza y vemos si hay margen en jornada, en variable o en formación antes de descartarnos mutuamente.

FAQ

Preguntas frecuentes

Con mucha frecuencia, sí, aunque casi nunca se anuncia como tal. Los formatos habituales son tres: un caso clínico que se plantea de viva voz y sobre el que le piden evaluación, objetivos y plan; un ejercicio de interpretación, por ejemplo comentar el perfil de una prueba ya corregida o proponer qué instrumentos aplicaría a un caso; y un juego de rol en el que el entrevistador hace de padre o de paciente y usted debe explicarle el diagnóstico o el tratamiento. En hospital es más probable el caso clínico de disfagia o afasia; en gabinete y en atención temprana, la devolución a la familia. En oposiciones y bolsas, el peso lo lleva el supuesto práctico escrito, que sigue la estructura de evaluación, diagnóstico logopédico, objetivos, intervención y criterios de alta.

El hospital pregunta por procedimiento, seguridad y trabajo en equipo: cómo explora, qué hace ante un signo de alarma, cómo comunica una pauta a enfermería, cómo prioriza cuando tiene diez interconsultas y seis horas. El CDIAT pregunta por familia y por entorno: cómo trabaja con los padres dentro de la sesión, cómo redacta pautas para el domicilio, cómo se coordina con la escuela infantil, cómo encaja en un equipo con psicología, fisioterapia y trabajo social, y cómo maneja la transición del niño a Educación Infantil. Son dos culturas profesionales distintas y conviene no llevar el vocabulario de una a la otra.

Sobre todo su encaje con el funcionamiento del centro, porque el trabajo depende de la coordinación. Prepárese para hablar de cómo se organiza con los tutores y con el departamento de orientación, de cómo decide entre apoyo dentro del aula y sesión individual, de cómo redacta informes que sirvan para las adaptaciones, de cómo se comunica con las familias en un contexto en el que también son clientes del centro, y de cómo se relaciona con el equipo de orientación educativa de zona. Tenga en cuenta que la figura pública equivalente en la escuela es el Maestro de Audición y Lenguaje, del Cuerpo de Maestros; en la concertada y en la privada sí se contrata a logopedas directamente, con las condiciones del convenio de enseñanza y a menudo con jornada parcial.

Con respeto y sin sermón, pero sin fingir. Puede decir que no lo utiliza porque no conoce evidencia que lo respalde para ese objetivo, que le interesa saber qué resultados observan ellos y con qué lo miden, y que su forma de trabajar consiste en fijar un objetivo, un plazo y una medida. Esa respuesta demuestra criterio y a la vez deja abierta la conversación. Si el centro insiste en que sería una condición para el puesto, tiene una información valiosa: sabrá antes de firmar que le van a pedir sostener ante familias algo de lo que no puede responder profesionalmente.

El título del Grado en Logopedia y el del máster, el certificado de colegiación con el número y el justificante del seguro de responsabilidad civil, los certificados de formación continuada con horas y créditos, y el certificado negativo del Registro Central de Delincuentes Sexuales si va a trabajar con menores, que es obligatorio y en muchos centros se pide antes de la incorporación. Añada una carpeta con dos o tres informes logopédicos anonimizados, sin ningún dato identificativo, porque enseñar cómo redacta y cómo fija objetivos convence más que describirlo. Si concurre a una bolsa, lleve además el autobaremo con la documentación acreditativa ordenada en el mismo orden que la convocatoria.

Pregunte lo que determina si el puesto se puede ejercer bien: duración real de la sesión y número de pacientes al día, si hay tiempo asignado dentro de la jornada para informes y coordinación, quién deriva y de dónde llegan los pacientes, si existe supervisión de casos o sesión clínica, qué material y qué pruebas actualizadas tiene el centro, y qué apoyo hay para la formación acreditada. Añada las condiciones concretas: tipo de contrato, convenio aplicable, jornada, pagas y periodo de prueba. Son preguntas que un profesional con criterio hace, y que además le evitan aceptar un puesto que no podría sostener seis meses.

¿Todo listo para triunfar en su entrevista?

Cree su CV

Relacionados

Puestos relacionados

Psicólogo

Sanidad

Cardiólogo

Sanidad

Terapeuta Ocupacional

Sanidad

Técnico de Laboratorio Médico

Sanidad

Administrador de Salud

Sanidad

Paramédico

Sanidad