Preparación de la entrevista

Preguntas de entrevista para Pediatra en España: respuestas modelo

En la sanidad pública española la entrevista no suele decidir el acceso, porque quien selecciona es el baremo de méritos de la bolsa o de la oposición; ahora bien, sí decide la conversación con el director del equipo de Atención Primaria o con el jefe de servicio cuando hay que asignar cupo, turno o guardias, y decide por completo en el hospital privado, en los grupos sanitarios y en los cuadros médicos de las aseguradoras. Encontrará preguntas de las tres situaciones, con respuestas modelo redactadas en primera persona para que pueda adaptarlas. Tenga presente en todo momento el eje que ordena el mercado español: quien le entrevista quiere saber, antes que nada, si usted es un pediatra de Atención Primaria o de hospital, y si sabe por qué lo es.

Written & reviewed by the CVWon Editorial Team · Updated julio 2026

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Preguntas y respuestas

Preguntas de entrevista y respuestas modelo

Prepárese para estas preguntas frecuentes con respuestas modelo detalladas.

Por qué se hace esta pregunta

Es la pregunta de encuadre y sirve para comprobar dos cosas a la vez: si su trayectoria encaja con el ámbito de la plaza y si va a quedarse. En un mercado con escasez estructural de pediatras, la rotación de personal es el mayor problema del entrevistador.

Respuesta modelo

Terminé la residencia de Pediatría y sus Áreas Específicas en 2017 y pasé cuatro años en urgencias pediátricas y neonatología, con unas sesenta guardias al año y una media de setenta y ocho pacientes por guardia. Fue una escuela excelente para decidir rápido y para saber distinguir al niño que se está descompensando, pero echaba de menos el seguimiento. Desde 2021 llevo un cupo de mil ciento veinte niños en un centro de salud y ahí he encontrado lo que buscaba: ver crecer al mismo niño desde la primera visita del recién nacido hasta los catorce años y poder medir el efecto de lo que hago, como la cobertura vacunal del cupo, que pasó del 92% al 97,8% a los veinticuatro meses. Me interesa esta plaza porque es de Atención Primaria, porque la zona básica de salud tiene una población infantil joven y en crecimiento, y porque quiero estabilidad para trabajar a largo plazo, no un contrato de tres meses.

Ordene la respuesta en tres bloques de treinta segundos: de dónde viene, qué sabe hacer con una cifra que lo demuestre y por qué esta plaza en concreto. Mencione el nombre del centro o del servicio: demuestra que no está enviando la misma candidatura a veinte sitios.

Por qué se hace esta pregunta

Distingue al candidato que ha elegido del que simplemente ha ido cogiendo lo que había. También mide si usted entiende la naturaleza real del puesto: en Atención Primaria la carga es de volumen, longitudinalidad y gestión de la incertidumbre; en hospital, de complejidad y guardias.

Respuesta modelo

Son dos oficios distintos y he ejercido los dos, así que la elección no es por descarte. En el hospital trabajaba sobre episodios: paciente grave, decisión rápida, alta o ingreso, y rara vez sabía qué pasaba después. En Atención Primaria trabajo sobre trayectorias: conozco a la familia, sé qué hermano tiene asma, detecto un retraso del lenguaje en la revisión de los dieciocho meses y puedo derivar a Atención Temprana con veintiún meses de media en lugar de veintinueve. También me atrae la responsabilidad poblacional, porque el cupo es una lista concreta de niños de los que respondo, incluidos los que no vienen a la consulta. Dicho esto, conservo la competencia hospitalaria vigente: mantengo el soporte vital avanzado pediátrico recertificado y la reanimación neonatal, y no me importa cubrir guardias en urgencias pediátricas si el área lo necesita.

Nunca desprecie el otro ámbito. La comunidad pediátrica española es pequeña, todo el mundo se conoce y una frase como en primaria se ve poca patología le cierra puertas durante años.

Por qué se hace esta pregunta

El entrevistador ya sabe que usted es buen clínico, se lo acredita el título. Lo que necesita comprobar es si sobrevivirá a la presión asistencial sin colapsar la agenda, sin derivar de más al hospital y sin quemarse en seis meses.

Respuesta modelo

Con reglas fijas, porque improvisar cada día es lo que acaba desbordando la agenda. Reservo las primeras horas de la mañana para las revisiones programadas del programa de salud infantil, cuando el niño y yo estamos descansados y hay tiempo para la exploración del desarrollo y para las vacunas con enfermería pediátrica. El resto de la jornada es consulta a demanda, con huecos de urgencia protegidos al final de cada tramo para el paciente que llega con fiebre alta o dificultad respiratoria. Trabajo en paralelo con enfermería pediátrica: la revisión de peso, talla, tensión y vacunas la hace el equipo y yo entro en la parte que requiere valoración médica. Y aplico dos criterios que ahorran mucho tiempo: información escrita normalizada para los motivos que se repiten, como fiebre, bronquiolitis o gastroenteritis, y consulta telefónica programada para los resultados y los seguimientos que no exigen exploración.

Hable de la coordinación con enfermería pediátrica de forma explícita. Es el factor que más diferencia una consulta de Atención Primaria que funciona de una que no, y muchos candidatos ni lo mencionan.

Por qué se hace esta pregunta

Es una prueba de temple y de criterio profesional a la vez. Quieren ver si sabe sostener la evidencia sin paternalismo, si registra correctamente y si entiende que la cobertura vacunal del cupo es un indicador del que responde el centro entero.

Respuesta modelo

Lo primero es no convertirlo en un enfrentamiento, porque si pierdo a la familia pierdo también al niño para todo lo demás. Cito en consulta programada, con tiempo, y empiezo preguntando qué les preocupa exactamente: casi nunca es un rechazo en bloque, sino miedo a una vacuna concreta, a la coincidencia de varias el mismo día o a algo que han leído. A partir de ahí explico riesgo y beneficio con datos concretos y con el calendario de la AEP y el de nuestra comunidad autónoma delante, ofrezco separar dosis si eso desbloquea la situación y dejo por escrito la información. Registro siempre en la historia la conversación y la decisión de la familia. Si mantienen el rechazo, no cierro la puerta: reabro el tema en cada revisión y en cada proceso intercurrente. En mi cupo, con esta forma de trabajar, veintinueve de treinta y cuatro familias reticentes acabaron completando el calendario.

Mencione el registro en la historia clínica y la reevaluación en visitas posteriores. Son los dos detalles que separan una respuesta de manual de la de alguien que ha vivido la situación.

Por qué se hace esta pregunta

Diferencia al profesional que acumula certificados para el baremo del que aprende para cambiar algo. Además revela si usted conoce hacia dónde se está desplazando la demanda pediátrica en España.

Respuesta modelo

Tres cosas concretas. Recertifiqué el soporte vital avanzado pediátrico y neonatal, que en una consulta con niños no es un adorno sino la garantía de que sé qué hacer en los cinco minutos en que estoy sola con un lactante que se descompensa. Hice cuarenta horas de ecografía clínica pediátrica con la SEUP, y desde entonces resuelvo en consulta dudas que antes derivaba, sobre todo pulmón y vía urinaria. Y me formé en salud mental de la infancia y la adolescencia, en detección precoz de trastornos de la conducta alimentaria y autolesiones, porque es el motivo de consulta que más ha crecido en mi cupo y no me sentía competente. Esa última formación ha cambiado del todo mis revisiones de los once y los catorce años: ahora pregunto de forma sistemática y a solas con el adolescente.

Enuncie siempre formación seguida de consecuencia práctica. Y cite horas y entidad acreditadora, porque quien le entrevista sabe distinguir un curso acreditado por la Comisión de Formación Continuada de un seminario de dos tardes.

Por qué se hace esta pregunta

En las plazas de difícil cobertura el miedo del entrevistador no es su competencia clínica, es que se marche en cuanto salga algo en la capital. Está midiendo arraigo, realismo y si usted sabe lo que está aceptando.

Respuesta modelo

Le respondo con hechos y no con promesas. Vivo a veintidós kilómetros del centro, tengo vehículo propio y mi situación familiar es estable, de modo que el desplazamiento no es un problema que vaya a cansarme dentro de seis meses. Sé lo que significa esta plaza porque he trabajado en un cupo grande y he hecho guardias durante cuatro años. También le digo lo que necesito para quedarme, porque prefiero hablarlo ahora y no cuando ya sea un conflicto: un contrato de duración estable, previsibilidad en el calendario de guardias con al menos un mes de antelación, y los días de formación continuada reconocidos, incluidos los desplazamientos a los congresos de la AEPap. Si eso está sobre la mesa, mi intención es consolidar aquí y presentarme a la próxima oferta pública de empleo para fijar la plaza.

Es el momento exacto para negociar, y la escasez de pediatras juega a su favor. Plantee sus condiciones aquí, con naturalidad y una a una, y pida después que consten por escrito en la oferta.

Por qué se hace esta pregunta

En Atención Primaria el pediatra no trabaja solo y el equipo se resiente enseguida de quien no se coordina. En hospital, la pregunta equivalente mide su relación con enfermería de planta, con la UCIN y con los centros de salud que le derivan.

Respuesta modelo

Con enfermería pediátrica trabajo en consulta conjunta en las revisiones del programa de salud infantil y reparto tareas por protocolo: somatometría, vacunas, educación en técnica inhalatoria y talleres de alimentación complementaria. Con trabajo social tengo un circuito acordado para absentismo a revisiones, sospecha de desprotección, familias sin recursos que no retiran la medicación y menores migrantes que llegan sin calendario vacunal. Con el hospital de referencia uso la interconsulta virtual siempre que evita un desplazamiento a la familia, y reservo la derivación presencial para lo que realmente la necesita; además participo en las sesiones conjuntas del área, que es donde se resuelven de verdad las discrepancias de criterio. Cuando derivo, envío el informe con la evolución completa y con lo que ya he descartado, porque una derivación mal informada suele volver como una segunda derivación.

Cite circuitos concretos y nombre las figuras del equipo. Una respuesta genérica sobre trabajo en equipo se interpreta, con razón, como falta de experiencia real en un equipo de Atención Primaria.

Técnica

¿Qué preguntas técnicas se hacen en una entrevista de Pediatra?

Estas preguntas técnicas propias del puesto pueden surgir durante su entrevista.

Un menor de tres meses con fiebre sin foco es una urgencia hasta que se demuestre lo contrario, y con seis semanas mi umbral es especialmente bajo. Empiezo por el aspecto general y el triángulo de evaluación pediátrica; si está alterado, es derivación inmediata y estabilización. Si el aspecto es bueno, aplico el algoritmo Step by Step: edad, aspecto, tira reactiva de orina, procalcitonina, proteína C reactiva y recuento absoluto de neutrófilos. Por debajo de veintiún días de vida no hay criterio de bajo riesgo que valga, ingresan todos. En un lactante de seis semanas con buen aspecto, tira de orina negativa, procalcitonina por debajo de 0,5 nanogramos por mililitro, proteína C reactiva por debajo de 20 miligramos por litro y neutrófilos por debajo de 10.000, puedo considerarlo de bajo riesgo, pero la analítica no la tengo en el centro de salud: desde Atención Primaria esto se deriva a urgencias hospitalarias, y lo hago con un informe que indique hora de inicio de la fiebre, temperatura medida, exploración y antecedentes perinatales. La punción lumbar queda indicada según el resultado y siempre en el paciente de alto riesgo o con mal aspecto. Y no doy antitérmico y espero a ver qué pasa: en este grupo de edad la respuesta al antitérmico no discrimina nada.

El calendario común del Consejo Interterritorial del SNS es el suelo acordado para todo el Estado y es el que se financia; el comité asesor de vacunas de la AEP publica recomendaciones que suelen ir por delante, y cada comunidad autónoma decide qué incorpora y en qué momento. En la práctica esto significa que la misma vacuna puede estar financiada en una comunidad y no en la vecina, algo que ocurre históricamente con el meningococo B y que obliga a explicarlo bien a las familias sin generar agravio. A eso se añaden las campañas estacionales: la de gripe en la población infantil y la inmunización frente al VRS con nirsevimab, que ha cambiado por completo la temporada de bronquiolitis. La situación que más cuidado exige es el niño que llega de otro país o de otra comunidad: hay que interpretar su documentación, dar por válidas las dosis correctamente administradas y separadas por los intervalos mínimos, y construir una pauta de rescate según la edad, sin reiniciar calendarios completos. Siempre lo registro en el sistema autonómico de vacunas para que la trazabilidad no se pierda.

Lo que hago es valorar el trabajo respiratorio, la frecuencia respiratoria, la capacidad de alimentarse y la hidratación, más que fijarme solo en el número de la saturación. Aplico una escala de gravedad, aspiro secreciones de la vía aérea alta si eso mejora la toma, indico tomas fraccionadas y posición semiincorporada, doy a la familia por escrito los signos de alarma y cito para revisión en veinticuatro horas, porque el pico de gravedad llega entre el tercer y el quinto día. Lo que no hago es igual de importante: no pauto salbutamol de forma sistemática, no doy corticoides, no doy antibiótico salvo sobreinfección documentada, no pido radiografía de tórax de rutina ni fisioterapia respiratoria. Derivo si hay apneas, saturación mantenida por debajo del 92%, dificultad respiratoria moderada o grave, rechazo de la alimentación por debajo del cincuenta o sesenta por ciento, edad inferior a seis u ocho semanas, prematuridad o cardiopatía, o si el entorno familiar no garantiza la observación. Y, en la consulta de Atención Primaria, aprovecho para verificar que el lactante recibió nirsevimab en la campaña.

Por debajo de los cinco o seis años el diagnóstico es clínico, porque la espirometría no es fiable a esa edad; lo que hago es caracterizar el patrón, es decir, número de episodios, desencadenantes, síntomas entre crisis, tos nocturna, limitación en el juego y antecedentes familiares y personales de atopia o dermatitis. Descarto alternativas antes de etiquetar: cuerpo extraño, fibrosis quística, displasia broncopulmonar, reflujo o cardiopatía. Después aplico los escalones terapéuticos de la GEMA: broncodilatador de rescate para todos, y si hay síntomas frecuentes o crisis que requieren corticoide oral, ensayo con glucocorticoide inhalado a dosis bajas durante dos o tres meses, siempre con cámara espaciadora con mascarilla y con la técnica revisada delante de mí en la propia consulta. Reevalúo y retiro si no hay respuesta, porque mantener un tratamiento inútil es un error frecuente. Entrego plan de acción escrito y educo a la familia en el reconocimiento de la crisis. A partir de los seis años incorporo la espirometría con prueba broncodilatadora en la revisión anual.

Estoy ante varias señales de alarma simultáneas, así que no adopto una actitud expectante. Contrasto lo observado con la tabla Haizea-Llevant y aplico el M-CHAT-R/F, con la entrevista de seguimiento si el cribado sale positivo, porque ese segundo paso reduce mucho los falsos positivos. En paralelo descarto lo que puede explicarlo y tiene solución: repaso el cribado auditivo neonatal y solicito valoración de audición, porque una hipoacusia no detectada se confunde a menudo con un trastorno del desarrollo. Exploro el resto de áreas del desarrollo, reviso el perímetro cefálico y los antecedentes perinatales y familiares. Con eso, derivo a Atención Temprana sin esperar a la confirmación diagnóstica, porque el acceso al recurso es lo que marca el pronóstico, y a Neuropediatría o a salud mental infantojuvenil según el perfil. A la familia le explico con claridad que estamos ante una detección precoz y no ante un diagnóstico cerrado, y fijo revisión propia a las cuatro o seis semanas para no perder el seguimiento.

Situacional

¿Para qué preguntas situacionales debe prepararse en una entrevista de Pediatra?

Situaciones y preguntas de comportamiento a las que puede enfrentarse.

Actúo con calma y sin acusar, porque mi obligación es proteger al niño, no instruir un caso. Exploro por completo, desnudo y con acompañamiento, y documento con extremo detalle: localización, tamaño, forma, coloración, fotografía si el protocolo del centro lo contempla, y transcribo literalmente lo que refieren los padres y lo que dice el niño, sin interpretarlo. Las localizaciones que ha descrito son de las que no se producen habitualmente de forma accidental. Emito parte de lesiones al juzgado, activo el protocolo autonómico de maltrato infantil, notifico a servicios sociales mediante la hoja de notificación de riesgo y lo comento con trabajo social del centro el mismo día. Si valoro riesgo inmediato o necesidad de completar estudio, como serie ósea o valoración por oftalmología, derivo a urgencias hospitalarias y me aseguro de que el niño no sale del circuito. Y registro todo en la historia clínica en el momento, no al final de la jornada.

La atiendo a solas, que es como deberían plantearse todas las consultas a partir de los doce o trece años en algún momento de la visita. Con quince años, en el marco de la Ley 41/2002 sobre autonomía del paciente, valoro su madurez y su capacidad de comprender la información, y en una petición de anticoncepción la confidencialidad es la norma y no la excepción. Le explico las opciones, insisto en la doble protección frente a infecciones de transmisión sexual y le ofrezco cribado si procede. Aprovecho para explorar lo que casi siempre hay detrás: consentimiento en la relación, diferencia de edad con la pareja, consumo de sustancias y estado de ánimo. Le explico también, con honestidad, cuál es el único límite de la confidencialidad: si detecto una situación de riesgo grave o de abuso, tendría que actuar, y se lo diría a ella primero. Y le dejo la puerta abierta para volver, porque que confíe en la consulta vale más que cualquier receta que le dé hoy.

Primero atiendo al lactante, sin discusión, porque el triaje se impone a la agenda. Lo paso de inmediato, valoro con el triángulo de evaluación pediátrica, mido saturación y frecuencia respiratoria y decido: si necesita traslado, activo el circuito y no lo dejo solo. Después salgo a la sala y explico personalmente al resto de familias que ha entrado una urgencia y cuál es el retraso previsible; en mi experiencia, la gente acepta mucho mejor la espera explicada que la espera sin información. Con el apoyo de enfermería pediátrica y del personal de admisión reorganizo la agenda: lo que se pueda resolver por teléfono ese mismo día se resuelve por teléfono, las revisiones programadas que no son urgentes se reprograman con cita cerrada en el momento, no con un vuelva usted a pedirla. Y al terminar la jornada lo comento con el equipo, porque si la escena se repite cada semana el problema no es de ese día, es de dimensionamiento de la agenda y hay que llevarlo a la dirección.

Mi criterio es siempre el interés del menor y mi interlocución es con quien ostenta la patria potestad, que salvo resolución judicial en contra suelen ser ambos progenitores, independientemente de con quién conviva el niño. Por tanto, ambos tienen derecho a la información asistencial y ambos la reciben, aunque acudan por separado. Pido que me aporten la resolución judicial si existe alguna limitación y la incorporo a la historia. No entro en el conflicto de pareja ni acepto el papel de árbitro, y no emito informes destinados a un procedimiento judicial más allá de lo estrictamente asistencial. Documento con especial cuidado lo que se informa a cada uno y cuándo. Si el desacuerdo bloquea un tratamiento necesario, lo pongo por escrito, explico las consecuencias clínicas y lo elevo a la dirección del centro y, si hace falta, a la vía judicial a través de los cauces del servicio de salud. Con el niño delante, ninguno de los dos padres me va a oír dar la razón al otro.

Lo primero es la seguridad del paciente: paro la administración, verifico que nada se ha dado y compruebo con enfermería. Después hablo con la residente en privado y de inmediato, sin exponerla delante de la familia ni del equipo, revisando con ella el cálculo por kilo de peso y la fuente de dosificación, que en pediatría suele ser Pediamécum o la Guía-ABE. Lo notifico en el sistema de notificación de incidentes de seguridad del paciente, que es anónimo y no punitivo, porque un casi incidente es exactamente la información que permite evitar el incidente real. Y, como tutora, lo trato en la sesión de seguridad del servicio de forma despersonalizada y propongo la medida que corresponda, como una alerta de dosis máxima en la prescripción electrónica. Lo que no hago es minimizarlo ni convertirlo en un asunto disciplinario: en pediatría la dosis por kilo es el error más frecuente y solo se corrige con sistemas, no con reproches.

Preparación

Consejos de preparación

1

Averigüe antes de la entrevista si el proceso es de bolsa, de oposición o de contratación privada, porque no se prepara igual. En la bolsa lo determinante es que su autobaremo esté bien documentado y la conversación versará sobre disponibilidad y encaje; en la privada habrá entrevista con dirección médica, negociación de condiciones y, a menudo, un filtro automático previo del currículum.

2

Lleve tres cifras memorizadas de su propia actividad y no las improvise: tamaño del cupo o número de guardias anuales, cobertura vacunal alcanzada o pacientes por guardia, y un resultado medible que haya conseguido, como una reducción de prescripción antibiótica o de derivaciones. Las cifras propias son lo único que un entrevistador no ha oído ya doce veces esta semana.

3

Estudie la comunidad autónoma concreta, no la sanidad española en abstracto: su calendario vacunal y las diferencias con las recomendaciones de la AEP, el sistema de historia clínica que utiliza (Diraya, Abucasis, OMI-AP, SELENE u otro), la estructura del área y si la plaza está declarada de difícil cobertura. Es el detalle que demuestra interés real por ese puesto.

4

Prepare la documentación acreditativa como si se la fueran a pedir ese mismo día, porque a menudo ocurre: título de especialista, certificado de colegiación en activo, certificado negativo del Registro Central de Delincuentes Sexuales, certificados de servicios prestados en modelo oficial y los diplomas de formación con horas, créditos y entidad acreditadora.

5

Repase y tenga vigente el soporte vital avanzado pediátrico y la reanimación neonatal. En cualquier plaza con guardias, con urgencias o con población lactante, una acreditación caducada es un punto débil evidente y muy fácil de detectar.

6

Lleve preparadas dos preguntas para el final que le sirvan a usted: cómo está organizada la agenda y el reparto de tareas con enfermería pediátrica, y cómo se cubren las ausencias y los picos estacionales de bronquiolitis y gripe. Además de informarle, transmiten que sabe dónde se está metiendo.

7

Decida de antemano sus condiciones mínimas de aceptación (duración del contrato, número de guardias, jornada, días de formación) y expóngalas en la propia entrevista, no después. La escasez de pediatras le da margen, pero solo si lo utiliza antes de firmar.

8

Ensaye en voz alta una respuesta clínica completa de dos minutos, por ejemplo la del lactante febril sin foco. En medicina el contenido lo tiene, lo que se juzga es el orden con el que lo expone bajo presión.

Cómo responder: «¿Cuáles son sus expectativas salariales?»

Cuando me pregunten por expectativas, respondo distinguiendo el ámbito, porque no es lo mismo el sistema público que la privada. En el Sistema Nacional de Salud entiendo que la retribución viene fijada por el Estatuto Marco como grupo A1 y no es negociable: sueldo base, complemento de destino y complemento específico según la comunidad autónoma, que en una plaza de pediatría suponen del orden de 45.000 a 55.000 euros brutos anuales sin guardias, a lo que se añaden las guardias de presencia física, entre 400 y 550 euros la de 17 horas y hasta unos 700 euros la de 24 horas en festivo, y los complementos de carrera profesional una vez se consolidan los niveles. Con cuatro o cinco guardias al mes y carrera reconocida, la horquilla realista se sitúa entre 60.000 y 75.000 euros brutos. Por eso, en el sector público lo que me interesa negociar no es la nómina sino lo que sí depende de ustedes: la duración y la estabilidad del contrato, el número y la previsibilidad de las guardias, la jornada, los días de formación continuada financiados y, si la plaza está declarada de difícil cobertura, el complemento autonómico y los incentivos de permanencia que correspondan. Si hablamos de sanidad privada, mi referencia para una plaza asistencial con contrato y agenda propia se sitúa entre 55.000 y 75.000 euros brutos anuales según volumen y guardias; en cuadro médico de aseguradora, donde la facturación es por acto entre quince y treinta euros por consulta y con alta en el RETA, valoro la tarifa junto con el volumen de derivación que la compañía puede garantizarme. En cualquier caso, prefiero que las condiciones consten por escrito en la oferta antes de comprometerme.

FAQ

Preguntas frecuentes

Como norma general, no. El orden en la bolsa lo fija el baremo de méritos con la documentación acreditada, y el llamamiento sigue ese orden. La conversación llega después, cuando el centro le contacta para ofrecerle un contrato concreto: ahí sí se habla con el director del equipo de Atención Primaria o con el jefe de servicio sobre cupo, turno, guardias y fecha de incorporación, y aunque no sea una entrevista formal, condiciona qué plaza acaba usted ocupando. En las oposiciones puede existir una fase de entrevista o de defensa de la memoria según la convocatoria, y en los procesos de jefatura de servicio o de coordinación de equipo la entrevista y el proyecto de gestión son determinantes.

Las que le permitan saber si esa plaza es viable en su vida real. Tamaño del cupo y evolución prevista de la población infantil de la zona; cómo está organizada la agenda y qué reparto de tareas hay con enfermería pediátrica; número, tipo y previsibilidad de las guardias; cómo se cubren las ausencias y los picos de bronquiolitis y gripe; si la plaza está declarada de difícil cobertura y qué complementos lleva asociados; duración del contrato y perspectivas de estabilización; y qué apoyo hay para la formación continuada. Evite preguntar únicamente por el sueldo y no pregunte nada que figure en las bases de la convocatoria: se nota de inmediato que no las ha leído.

Con naturalidad, brevedad y una prueba de que ha vuelto a ponerse al día. Diga el motivo en una frase, sin justificarse en exceso, y pase enseguida a lo que ha hecho para reincorporarse en condiciones: recertificación del soporte vital avanzado pediátrico y de la reanimación neonatal, actualización del calendario vacunal y de las novedades relevantes de los últimos años, y si es posible una estancia formativa o unas semanas de apoyo en un centro. Ofrezca un plan de reincorporación concreto, del tipo empezar con agenda reducida y con supervisión compartida durante las primeras semanas. Un entrevistador que ve un plan deja de ver un riesgo.

Sin desprecio hacia ninguno de los dos y con la conversión ya empezada. Explique qué le aporta el hospital que en primaria es útil (resolución en urgencias, manejo del paciente grave, criterio de derivación afinado, competencia en reanimación neonatal) y reconozca sin rodeos lo que le falta: gestión de un cupo, programa de salud infantil y adolescente, calendario vacunal en el día a día, cribados del desarrollo y volumen de consulta a demanda. Demuestre después que está cubriendo esa brecha con formación específica en pediatría de Atención Primaria o con una estancia en un centro de salud. Lo que penaliza no es venir del hospital, es dar a entender que la Atención Primaria es un destino de menor exigencia.

Sí, siempre que lo plantee bien y lo compruebe antes. Es una combinación habitual en España y nadie se escandaliza, pero debe verificar el régimen de incompatibilidades que se le aplica: si su plaza lleva complemento de exclusividad o dedicación exclusiva, la actividad privada no es compatible, y en cualquier caso la compatibilidad debe solicitarse y autorizarse formalmente. Dígalo en la entrevista con esa precisión, dejando claro que la actividad privada sería en horario que no interfiere con la jornada ni con las guardias. Callarlo y que se descubra después es lo único que le puede costar el puesto.

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