Preparación de la entrevista

Preguntas de entrevista para Redactor de Contenidos

Una entrevista de Redactor de Contenidos en España se juega en tres frentes: si entiende la intención de búsqueda y el negocio del cliente, si sabe investigar y verificar más allá de lo que devuelve un buscador y qué hace usted exactamente con las herramientas de IA. Casi siempre hay además una prueba de redacción y una conversación sobre plazos y tarifas. Estas respuestas modelo están escritas en primera persona para que pueda adaptarlas; sustituya las cifras por las suyas, porque en la segunda ronda se comprueban.

Written & reviewed by the CVWon Editorial Team · Updated julio 2026

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Preguntas y respuestas

Preguntas de entrevista y respuestas modelo

Prepárese para estas preguntas frecuentes con respuestas modelo detalladas.

Por qué se hace esta pregunta

Quieren saber si es un profesional con método o alguien que abre un documento en blanco y empieza a escribir. También revela si sabe trabajar con briefing, con SEO y con plazos.

Respuesta modelo

Empiezo por el briefing, y si no lo hay, lo construyo yo con tres preguntas: a quién va dirigido, qué debe conseguir y qué no puede decirse. Después analizo la SERP del término principal para ver qué formato y qué profundidad está premiando Google, y decido la intención: informativa, comparativa o transaccional. Con eso monto un esquema de encabezados y lo valido con el cliente antes de escribir, porque corregir un esquema cuesta veinte minutos y corregir un texto acabado cuesta un día. Luego reúno fuentes: dos o tres primarias como mínimo (normativa, estadística oficial, informe sectorial) y, si la pieza lo justifica, una entrevista de veinte minutos con alguien de dentro. Escribo, verifico cada dato contra su fuente, hago una pasada de corrección ortotipográfica y una última de coherencia con la guía de estilo. Entrego en el CMS, con los encabezados, el enlazado interno, la meta description y los textos alternativos de las imágenes ya puestos.

Nombre los pasos en orden y ponga tiempos aproximados. Mencionar la validación del esquema antes de redactar es lo que más distingue a un perfil con experiencia real de agencia o de cliente directo.

Por qué se hace esta pregunta

Es hoy la pregunta decisiva del sector. Buscan tanto que no sea usted alguien que entrega texto automático sin revisar como que no sea alguien que se niega a usar la herramienta y por tanto trabaja más lento que el resto.

Respuesta modelo

Sí, y de forma acotada. Las uso para tres cosas: resumir documentación larga cuando tengo que leer un informe de ochenta páginas, generar variantes de titular y de estructura para tener con qué comparar, y hacerme de sparring cuando quiero detectar objeciones que no había previsto. No las uso para producir el texto final ni para nada que implique un dato, una cita o una referencia normativa, porque inventan fuentes con mucha seguridad. Cuando el encargo consiste precisamente en editar un borrador generado con IA, aplico un flujo fijo: verifico cada cifra contra su fuente original, reescribo entrada y conclusión, elimino las estructuras repetitivas, meto ejemplos concretos y compruebo el tono contra la guía de estilo. En mi último puesto ese flujo bajó el tiempo medio por artículo de siete a cuatro horas y media sin bajar la nota de calidad editorial interna.

Dé una respuesta con tres usos concretos, tres no-usos y un control de calidad. Ni «no la uso nunca» ni «lo hago todo con ella»: ambas respuestas cierran procesos en España en 2026.

Por qué se hace esta pregunta

La voz de marca es lo que más cuesta transmitir y lo que más se corrige. Quieren comprobar que sabe adaptarse y que no impondrá su estilo personal a todos los clientes.

Respuesta modelo

Hago un trabajo previo de escucha antes de escribir una línea. Leo lo que ya han publicado y marco lo que funciona y lo que no; miro cómo responde su equipo de soporte a los clientes, porque ahí está el idioma real de la marca, y leo reseñas y comentarios para quedarme con las palabras que usa el público. Si existe guía de estilo, la aplico y anoto los vacíos; si no existe, propongo una de dos páginas con seis decisiones: tratamiento (usted o tú), longitud media de frase, uso de anglicismos, cómo se nombra el producto, qué no decimos nunca y tres ejemplos de antes y después. Después entrego siempre las dos primeras piezas con una nota de las decisiones de tono que he tomado, para que la corrección sea sobre criterios y no sobre gustos. Cuando escribí la guía de estilo de mi anterior empresa, las devoluciones por incoherencia de tono pasaron de seis a una al mes.

Mencione una fuente de escucha que la mayoría olvida (los tickets de soporte, las llamadas comerciales, las reseñas). Es un detalle que demuestra experiencia real y no teoría de curso.

Por qué se hace esta pregunta

Distingue al redactor que ejecuta briefings del que sabe planificar. También comprueban si entiende que el SEO es un criterio más y no el único.

Respuesta modelo

Parto de tres entradas. La primera es la búsqueda: investigación de palabras clave con Semrush o Ahrefs, análisis de la SERP para entender qué quiere realmente quien busca y una revisión del contenido que ya tenemos, porque muchas veces lo rentable no es publicar otra pieza sino actualizar y fusionar las que se están canibalizando. La segunda es el negocio: qué producto necesita apoyo, qué objeciones repite el equipo comercial, qué preguntas llegan a soporte. Y la tercera es lo que solo puede aportar la marca: datos propios, casos de cliente, la opinión de sus especialistas; ahí es donde hoy se compite, porque el resumen genérico ya lo da el propio buscador. Con eso monto un calendario por clústeres, con una pieza pilar y las de apoyo enlazadas entre sí, y reservo un porcentaje del tiempo, en torno al veinte por ciento, para actualizar contenido antiguo.

Mencione explícitamente la actualización del contenido existente y la canibalización: son dos temas que preocupan a cualquier responsable de contenidos con un blog de más de cien URLs.

Por qué se hace esta pregunta

El coste de un error publicado es alto: rectificaciones, pérdida de confianza y, en sectores regulados, riesgo legal. Buscan a alguien que no dé por buena la primera cifra que encuentra.

Respuesta modelo

Mi regla es que todo dato tiene que poder rastrearse hasta su fuente original, no hasta un artículo que lo cita. Cuando escribí una guía sobre plazos de pago para pymes, la mayoría de los blogs repetían una cifra de morosidad sin fuente; me fui al informe original y comprobé que el dato correspondía a otro periodo y a otra muestra. Lo dejé fuera y usé estadística del INE y del Banco de España, con el periodo indicado en el propio texto. Cuando el tema es sensible, sanidad o fiscalidad, añado una revisión de un profesional colegiado o de un asesor y su firma al pie. Mantengo además una hoja de verificación por pieza con cada cifra, su fuente y su fecha, que entrego al cliente; es lo que permite actualizar el contenido al año siguiente sin rehacer la investigación.

Use un ejemplo en el que descartó un dato. Contar lo que decidió no publicar demuestra criterio mucho mejor que contar lo que publicó.

Por qué se hace esta pregunta

Miden madurez profesional. Un redactor que discute cada coma cuesta dinero en rondas de revisión; uno que acepta todo sin criterio deja que el contenido se degrade.

Respuesta modelo

Separo las correcciones en tres montones. Las de preferencia legítima del cliente, como una palabra de su glosario o el tratamiento de usted, las acepto sin discutir: es su marca. Las de estilo personal que no cambian el resultado, las acepto también, porque no merece la pena gastar crédito ahí. Y las que perjudican de verdad, meter tres párrafos de producto en la introducción de una guía informativa o cambiar el título por uno que nadie busca, las defiendo con argumentos y datos, no con opiniones: enseño lo que devuelve la SERP para ese titular o los resultados de un cambio parecido que hicimos antes. Propongo además una salida práctica, normalmente un test A/B o publicar las dos versiones en piezas distintas y medir. Cuando el cliente insiste, hago el cambio y lo dejo anotado, y si el resultado le da la razón, lo digo sin problema.

La estructura de los tres montones es muy convincente porque demuestra que sabe priorizar. Cierre siempre con una propuesta medible en vez de con una queja.

Por qué se hace esta pregunta

Es una pregunta de posicionamiento, y a menudo la formula alguien de dirección que está evaluando si mantener el presupuesto de contenidos. Su respuesta define su tarifa.

Respuesta modelo

Porque lo que la herramienta produce es un resumen de lo que ya está publicado, y eso hoy no posiciona ni convence a nadie. Yo aporto cuatro cosas que no salen de un modelo: acceso a fuentes, con entrevistas a especialistas y datos propios de la empresa; verificación, que es responsabilidad y firma sobre cada cifra; criterio para decidir qué no se publica, que ahorra más dinero que lo que se escribe; y coherencia de voz a lo largo de cientos de piezas. En la práctica trabajo con la herramienta, no contra ella: la uso para la parte mecánica y dedico el tiempo que ahorro a las entrevistas y a la investigación, que es donde está la diferencia. Y hay un dato de mercado que suelo poner encima de la mesa: el contenido genérico se ha multiplicado tanto que la única forma de destacar es publicar lo que nadie más puede publicar.

Responda sin ponerse a la defensiva y sin descalificar la tecnología. Nombre capacidades concretas y, si puede, lleve un ejemplo de una pieza suya que ninguna herramienta habría podido escribir por falta de acceso a la fuente.

Por qué se hace esta pregunta

Comprueban si entiende la analítica sin ser analista y si sabe distinguir métricas de vanidad de las que importan al negocio.

Respuesta modelo

Depende del objetivo que fijamos en el briefing, y por eso insisto en fijarlo antes. En una pieza informativa miro impresiones, posición media y clics en Search Console a partir de las ocho o doce semanas, porque antes no hay señal fiable, y comparo con la pieza que sustituye. En una landing miro conversión y, si hay volumen, un test A/B; en la newsletter, apertura, clic y bajas. Después junto eso con una lectura cualitativa: si el equipo comercial empieza a enviar la pieza a los clientes, es una señal tan válida como el tráfico. Y saco una conclusión accionable cada mes, aunque sea incómoda: en mi anterior puesto propusimos retirar catorce artículos que no tenían tráfico ni enlaces, y el clúster que quedó mejoró de posición.

Diga plazos concretos de medición. Prometer resultados de SEO en tres semanas es la señal más rápida de inexperiencia.

Técnica

¿Qué preguntas técnicas se hacen en una entrevista de Redactor de Contenidos?

Estas preguntas técnicas propias del puesto pueden surgir durante su entrevista.

Es canibalización, y lo primero es confirmarlo con datos, no con intuición: en Search Console filtro por esa consulta y veo si Google alterna entre las dos URLs y si ninguna de las dos consolida posición. Después comparo intención, tráfico, antigüedad y enlaces entrantes de cada una. Lo habitual es fusionar: me quedo con la URL más fuerte, integro en ella lo mejor de la otra, redirijo la débil con un 301 y actualizo los enlaces internos que apuntaban a la antigua. Si las dos responden a intenciones distintas, no fusiono: reescribo cada una para diferenciarlas y ajusto títulos y encabezados. En una auditoría de ciento ochenta URLs encontré veintitrés casos así; tras la fusión, el clúster subió un treinta y cuatro por ciento de sesiones en cinco meses.

Miro la SERP, que es la respuesta de Google a esa pregunta. Si arriba hay comparativas y listados, la intención es de investigación comercial y el texto tiene que llevar tabla, criterios y ventajas e inconvenientes. Si hay definiciones y contenido de manual, es informativa y necesita explicación clara, ejemplos y preguntas frecuentes. Si aparecen páginas de producto o de categoría, es transaccional y un artículo de blog no va a posicionar por mucho que lo escriba bien. También miro los apartados de preguntas relacionadas y las búsquedas del final de la página, porque marcan las dudas que el texto debe resolver. La consecuencia práctica es que la intención decide el formato antes que el estilo: escribir muy bien el formato equivocado no sirve de nada.

Es el conjunto de señales de experiencia, especialización, autoridad y fiabilidad con las que Google evalúa la calidad, y pesa especialmente en temas que afectan al dinero o a la salud, los llamados YMYL. En la práctica lo traduzco en cosas comprobables: firma real del autor con biografía y credenciales, revisión por un profesional colegiado con su número visible cuando el tema es sanitario, fecha de publicación y de última actualización, fuentes primarias enlazadas, ausencia de promesas y una declaración clara de que el contenido no sustituye al consejo profesional. Añado además un calendario de revisión anual, porque en fiscalidad o en normativa un artículo desactualizado es directamente un artículo incorrecto.

Primero descarto los textos del fabricante, que están en otras veinte tiendas y son la causa más común del duplicado. Después defino una estructura común con campos variables (uso principal, a quién le sirve, qué incluye, compatibilidades, dudas frecuentes) y busco para cada producto el dato diferencial real, que suele estar en las reseñas o en las preguntas que llegan a atención al cliente. Escribo primero las cinco fichas más vendidas con todo el detalle y de ahí saco el patrón; las demás las produzco sobre ese patrón, con revisión individual para que no queden clonadas. Añado preguntas frecuentes propias por producto y textos alternativos descriptivos en las imágenes. En un proyecto de material sanitario, esas cuarenta fichas pasaron de no estar indexadas a generar cinco mil seiscientas sesiones orgánicas al mes en siete meses.

Durante la entrevista no le interrumpo el razonamiento, pero le pido dos cosas: que me lo explique como se lo explicaría a un cliente nuevo y que me dé un ejemplo concreto de un caso que haya visto. Esas dos peticiones suelen producir las mejores citas de la pieza. Al escribir, mantengo el término técnico la primera vez con una explicación breve al lado y después uso ya la versión sencilla, porque eliminar por completo el término deja al lector sin la palabra que necesitará buscar. Termino enviándole el borrador para validar la exactitud, dejando claro que las decisiones de redacción y estructura son mías. Esa separación de papeles evita la mayor parte de los conflictos con los especialistas.

Consulto el Diccionario panhispánico de dudas y la Ortografía de la lengua española de la RAE, y para el uso actual en medios recurro a las recomendaciones de la FundéuRAE, que resuelven muchas dudas de redacción digital. Con los anglicismos aplico un criterio práctico y lo dejo escrito en la guía de estilo: si existe un equivalente asentado en español, lo uso; si el término es el que realmente usa el público al buscar, como copywriting o keyword research, lo mantengo en cursiva o tal cual y lo defino la primera vez. Lo importante no es la pureza, es la coherencia: que la misma palabra se escriba igual en las trescientas piezas del blog. Ese criterio se documenta en un glosario compartido con el resto del equipo.

Un artículo responde a una duda; una landing tiene que quitar un freno. Empiezo por las objeciones reales, que saco de llamadas comerciales, del chat de soporte y de entrevistas a clientes que ya compraron. Con eso ordeno la página: propuesta de valor concreta arriba, con el beneficio medible y no con un eslogan; prueba, en forma de casos, cifras o logotipos; explicación de cómo funciona en tres pasos; respuesta a las objeciones más frecuentes en un bloque de preguntas; y una única llamada a la acción repetida, no cinco compitiendo. Escribo dos versiones del titular y de la llamada a la acción para poder testarlas. En una landing de producto B2B, ese trabajo llevó la conversión a demostración del uno coma ocho al cuatro coma tres por ciento en un test de seis semanas con veinticuatro mil visitas.

Situacional

¿Para qué preguntas situacionales debe prepararse en una entrevista de Redactor de Contenidos?

Situaciones y preguntas de comportamiento a las que puede enfrentarse.

Lo primero, comprobarlo yo mismo contra la fuente antes de decir nada, porque a veces quien avisa también se equivoca. Si el error es real, aviso de inmediato a la persona responsable del contenido, corrijo la pieza y añado una nota de actualización con la fecha, sin borrar el rastro: rectificar a la vista genera más confianza que hacerlo en silencio. Respondo públicamente al comentario agradeciendo el aviso y confirmando la corrección. Después reviso si ese dato lo habíamos reutilizado en otras piezas, en la newsletter o en redes, porque los errores viajan. Y por último miro dónde falló el control: si el dato venía de una fuente secundaria, ajusto la norma de verificación para que no vuelva a pasar.

No discuto la petición, discuto el objetivo. Le pregunto qué problema estamos resolviendo, y si es de relevancia, propongo la vía que sí funciona: usar el término en el título, en el primer párrafo y en un encabezado, y cubrir el resto con variantes y con subtemas que la SERP muestra como relevantes. Le enseño que la repetición mecánica empeora la lectura y, con ella, el tiempo de permanencia y la conversión, que es lo que ambos queremos. Si aun así insiste, propongo medirlo: publicamos su versión en una pieza y la mía en otra comparable y comparamos a las diez semanas. En mi experiencia esa conversación se resuelve casi siempre en el esquema previo, antes de que exista texto que defender.

Lo primero es decir con claridad qué es realista en ese plazo. Reviso el borrador en quince minutos y compruebo si la estructura responde a la intención de búsqueda; si no responde, no hay edición que lo salve y hay que rehacer el esquema, y así lo digo. Si el esqueleto sirve, aplico mi orden habitual: marco cada afirmación con dato y la verifico contra su fuente, y elimino sin contemplaciones lo que no puedo verificar; reescribo entrada y cierre, que son siempre lo más genérico; sustituyo las generalidades por ejemplos concretos y por cifras propias de la empresa; y corto la repetición típica de estos borradores. Entrego con una nota de qué he verificado y qué he tenido que eliminar por falta de fuente, para que la decisión de publicar sea informada.

Separo la relación del cobro y trato los dos temas por escrito y sin dramatismo. Reviso lo pactado, envío un recordatorio con el detalle de las facturas y recuerdo el plazo legal de pago, que en España es de treinta días y como máximo sesenta si se pactó expresamente. Sobre el encargo nuevo, respondo que puedo empezar en cuanto se regularice el pendiente, o bien lo acepto con pago por adelantado; lo que no hago es acumular más trabajo impagado. Si no hay respuesta, envío un requerimiento formal y valoro reclamar los intereses de demora, que la ley reconoce. En paralelo tomo la lección de gestión: en los clientes nuevos trabajo con un cincuenta por ciento por adelantado en los encargos grandes, precisamente para no llegar a esta situación.

Le explico el problema en sus propios términos, no en los míos: si se descubre, y suele descubrirse, el coste reputacional es mucho mayor que el beneficio del clic. Además, la publicidad encubierta está prohibida por la normativa española de competencia desleal y de publicidad, y el medio que lo publique también se expone. Propongo la alternativa que funciona: identificar la pieza como contenido patrocinado y elevar su calidad para que se lea igualmente, con datos propios y una entrevista, además de marcar los enlaces como corresponde. Si el cliente insiste en ocultarlo, no firmo esa pieza. Es una de las pocas líneas en las que prefiero perder un encargo, porque mi valor profesional depende justamente de la credibilidad de lo que firmo.

Digo la verdad sobre mi nivel, porque en una lengua cooficial un texto de marca con errores se percibe de inmediato y daña más que no publicarlo. Propongo el reparto que sí funciona: yo redacto la versión en español y me encargo de la adaptación conceptual, y la versión final la hace o la revisa un profesional nativo con el que colaboro; asumo yo la coordinación y el control de plazos para que el cliente tenga un único interlocutor. Si es una adaptación breve y de bajo riesgo, puedo hacerla yo con revisión externa antes de publicar. En paralelo, sigo formándome: tengo el nivell C1 de català y hago revisión de campañas, aunque para copy creativo sigo apoyándome en un nativo.

Preparación

Consejos de preparación

1

Prepare tres piezas del portfolio para contarlas de memoria: objetivo, qué investigó, qué decidió dejar fuera y qué resultado dio con su periodo de medición. Que una de ellas incluya una entrevista a un especialista.

2

Haga los deberes sobre la empresa antes de la entrevista: lea sus últimos diez artículos, compruebe con la versión gratuita de Semrush o Ahrefs qué términos les traen tráfico y llegue con dos observaciones concretas y una propuesta. Es lo que más impresiona en esta profesión y casi nadie lo hace.

3

Tenga lista una respuesta ensayada sobre IA con tres usos, tres no-usos y un control de verificación. Va a salir, y es la pregunta que más candidaturas decide en 2026.

4

Prepárese para una prueba de redacción: son habituales y suelen consistir en un texto de 500 a 800 palabras con un briefing. Ponga condiciones razonables si el encargo es desproporcionado (más de mil palabras o trabajo claramente publicable) y pida plazo suficiente; una prueba pagada es una señal excelente de la empresa.

5

Repase su vocabulario técnico en español para no tropezar: intención de búsqueda, canibalización, clúster temático, página pilar, enlazado interno, meta description, E-E-A-T, contenido YMYL, transcreación. Y sepa explicarlos sin jerga a alguien de negocio.

6

Lleve cifras concretas de al menos dos proyectos, con la herramienta con la que se midieron y el periodo. Si no tuvo acceso a analítica, prepare la alternativa honesta: volumen, formatos, posiciones comprobables hoy y clientes que repitieron.

7

Si se presenta como autónomo, lleve claro su rango de tarifas por palabra y por pieza, su plazo de entrega habitual, su capacidad mensual y sus condiciones de pago. Dudar en esa parte transmite inseguridad y le baja el precio.

8

Prepare preguntas para ellos: quién valida los textos y en cuántas rondas, si existe guía de estilo, si tendrá acceso a especialistas internos para entrevistas, qué expectativa hay de volumen mensual y cómo se mide el éxito. Las respuestas le dirán si el puesto es sostenible.

9

Revise su propio CV, su perfil de LinkedIn y su portfolio en busca de erratas la víspera. En cualquier otra profesión una tilde es un descuido; en esta es una prueba en su contra.

Cómo responder: «¿Cuáles son sus expectativas salariales?»

Ante la pregunta de cuánto quiere ganar, no dé una cifra suelta: enmarque primero y luego concrete. Una respuesta modelo en plantilla: «Para un puesto con este volumen, con responsabilidad sobre el calendario editorial y con contenido especializado en un sector regulado, mi expectativa está entre 32.000 y 36.000 euros brutos anuales en catorce pagas. Vengo de un puesto en el que el blog pasó de 9.400 a 41.000 sesiones orgánicas mensuales en dieciséis meses y en el que llevaba también las landings de producto, y ese es el nivel de responsabilidad que traigo. Si el rango de la posición es menor, me interesa saber cómo se compone el paquete: retribución flexible, días de teletrabajo, presupuesto de formación y revisión salarial a los doce meses.» Para orientarse: en España un perfil junior en plantilla se mueve alrededor de 19.000–23.000 euros brutos, un perfil de tres a cinco años entre 25.000 y 32.000, y un sénior o content manager en Madrid o Barcelona entre 33.000 y 45.000, algo menos en agencia que en marca. Como autónomo la conversación es distinta y conviene anclarla en la pieza, no en la hora: «Trabajo entre 0,12 y 0,20 euros por palabra según la carga de investigación; un artículo de 1.500 palabras con dos fuentes primarias sale en torno a 250 euros, una landing entre 350 y 600 y un whitepaper con entrevistas a partir de 1.200. Facturo el cincuenta por ciento por adelantado en los encargos grandes y a treinta días el resto.» Si le presionan con que otros lo hacen por cuatro céntimos, no baje el precio: explique qué incluye el suyo (investigación, entrevista, verificación, dos rondas de correcciones, publicación en el CMS) y deje que el cliente decida qué está comprando.

FAQ

Preguntas frecuentes

Es habitual y no siempre es abusivo. Una prueba de 500 a 800 palabras sobre un tema genérico, con un plazo razonable y que la empresa no vaya a publicar, entra dentro de lo aceptable. Deja de serlo cuando le encargan una pieza real y publicable, cuando piden varias piezas o cuando el plazo es de horas. En esos casos puede responder que hace pruebas de hasta 800 palabras sin coste y que, si necesitan un encargo completo, lo factura a tarifa reducida. Pedir que le confirmen por escrito que la prueba no se publicará es una petición normal y educada.

Suelen preguntar si acepta ghostwriting y cómo gestiona la cesión de derechos. La respuesta correcta en el marco español: los derechos de explotación se ceden por escrito, especificando modalidades, ámbito territorial y duración, y no cabe una cesión global de todas las obras futuras. Los derechos morales, entre ellos el reconocimiento de la autoría, son irrenunciables, lo que no impide pactar por contrato que la pieza se publique bajo otra firma y que usted mantenga la confidencialidad. Conviene añadir que suele negociar una cláusula que le permita citar el trabajo en su currículum o mostrarlo en su portfolio.

Con naturalidad y con contexto de mercado, que en este sector es real y conocido: muchos equipos de contenido se recortaron cuando las herramientas de IA absorbieron el trabajo de volumen. Explique qué hizo con ese cambio en vez de justificarse: en qué se especializó, qué formación hizo, cómo reorientó su oferta hacia investigación, entrevistas y edición de borradores automáticos. Un candidato que describe con lucidez lo que ha pasado en su profesión y qué decisión tomó transmite más solvencia que uno que finge que no ha pasado nada.

Sí, y es lo que más diferencia. Lleve tres propuestas breves, cada una con el término de búsqueda, la intención, el formato y por qué encaja con su negocio, más una observación sobre algo que ya publican y podría mejorarse (una pieza que se canibaliza, un artículo desactualizado, una landing sin propuesta de valor clara). No entregue un plan de veinte páginas gratis: media página bien pensada demuestra criterio sin regalar el trabajo.

No suele ser excluyente fuera del sector público y de ciertos medios, pero sí es un factor de desempate. Sea honesto con su nivel: decir que tiene un nivel de lectura y comprensión pero que no redactaría copy creativo es una respuesta profesional, y ofrecerse a coordinar la revisión con un nativo demuestra que entiende el riesgo. Si el puesto es en Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, País Vasco o Baleares y quiere consolidarse allí, la formación en la lengua cooficial es una de las inversiones con mejor retorno del mercado, porque hay poca oferta de redactores solventes.

Dé una cifra con condiciones, nunca a secas. Por ejemplo: entre ocho y doce artículos de 1.200 a 1.500 palabras al mes si el briefing es claro y las fuentes están accesibles; menos si cada pieza requiere entrevista o si el sector es muy regulado y hay validación legal. Explique de qué depende la velocidad (calidad del briefing, acceso a especialistas, número de rondas de revisión) porque así traslada que el ritmo es una responsabilidad compartida. Prometer treinta artículos al mes es la mejor forma de que le contraten para un trabajo que después no podrá hacer bien.

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